‘Desde que me habló Ordoñez (Marcelo, expresidente del Mocoroa y colaborador del promotor Mario Arano) hace un mes y medio, que estoy viniendo todos los días al entrenamiento’, dijo ayer Segundo Senteno, boxeador peso welter, nacido, criado y vecino de 9 de Julio.
No es sencillo para el púgil de 32 años dedicarle al boxeo todo el tiempo que realmente necesita para, no sólo adquirir en la práctica diaria el aire que deberá regular en cada pelea y, además, mejorar su técnica, logro que se consigue en la corrección y reiteración de movimientos, tanto defensivos como de ataque.
Senteno llegó tarde al boxeo. Debutó a los 28 años (la nueva reglamentación de la Federación Argentina aprobada hace 10 días permite a los púgiles entrar al campo rentado a los 19 años) y salvo su primer año tuvo una continuidad que le permitió soñar que podría dedicarse de lleno al pugilismo.
‘Me siento fuerte y muy contento porque me han programado en una velada donde pelearemos todos los sanjuaninos’, contó.
Es el segundo, posiblemente de allí su nombre, de los seis varones que nacieron del matrimonio de Mario Francisco Senteno y Esther Nélida Vargas. Soltero y sin carga de familia, pero con la alta responsabilidad de aportar para el sustento diario, Segundo Ariel acompaña a su progenitor en las labores de albañilería. ‘Es un trabajo pesado y le soy sincero, a veces no me quedan ganas para venir por las tardes al gimnasio. Por eso estoy tan contento de llevar, casi cuatro semanas de entrenamiento’, confió.
De pocas palabras y muy educado, Segundo se ha ganado el respeto y cariño de otros boxeadores, como Mauricio Muñoz y Fabián Orosco, a quienes los ayuda haciendo de sparring en los entrenamientos. ‘Es muy buena persona y buen amigo’, dicen quienes ostentaron y tienen títulos de los que Senteno está, aún, lejos de aspirar.
Su campaña ha sido irregular, empezó con todo en 2011, con seis victorias (tres nocauts), hasta que perdió el invicto con Christian Romero en su primera visita a Buenos Aires, el 8 de septiembre de 2012. De allí, hasta ahora, hizo, de manera muy salteada (2 más en el 2012, 2 en 2013, 1 en el ‘14 y uno hace tres meses) de los que ganó uno, empató otro y perdió cuatro.
Nunca peleó más de seis rounds, distancia en la que combaten la mayoría de los preliminaristas. Fuerte, aguerrido, de manos pesadas, a su estilo le falta riqueza técnica pero le sobra entusiasmo y entrega. Es de aquellos boxeadores, cuyo nombre no figura en las marquesinas, pero que el aficionado respeta por cómo se brinda para dar el espectáculo.
Dentro de siete días será uno de los siete sanjuaninos que subirán al ring del Cantoni para defender el prestigio del boxeo local. Sólo con eso, está hecho.
