La intención puesta de manifiesto por el presidente de la Nación, Mauricio Macri, convalida su accionar puesto en práctica desde que asumió la conducción del país en procura de un proyecto que aún no comienza a destacarse, pero en el que se observan los criterios puestos de manifiesto por su gabinete y colaboradores que lo sustentan.
El calificativo republicano y progresista que le cabe puede ser el objetivo más adecuado que en el nuevo panorama político argentino se avizora en ejecución, aunque al mismo tiempo es el grado de su responsabilidad, el que lo puede comprometer en instancias decisivas. Poco a poco el horizonte se va abriendo hacia eventuales inversiones que harían que su gestión tenga el apoyo suficiente para sostener un plan de acción, que amerita desde todos los sectores un apoyo justificado por la credibilidad de la ciudadanía.

De lado están sus antecedentes empresariales por cuanto se perfila en constituirse en un economista de lo propio. Pone de manifiesto nuestro potencial en recursos naturales y productivos, que paso a paso podrán desarrollar la industria, el comercio y las iniciativas de inversores locales. Se observa que como primera señal, está respondiendo a las urgencias requeridas por las inclemencias climatológicas y el accionar de sectores negativos que tuvieron y tienen el manejo de gran parte del capital circulante y los propios del accionar séptico de grupos minoritarios que pretenden obstaculizar la intención de gobernabilidad.
El costo político es indudable pero también no es reprochable que sus aspiraciones deriven en mejoras sustanciales. La Argentina debe construir confiabilidad en vistas a un futuro de progreso. No hay un segundo paso, sin un paso previo y esto es o corresponde a la prudencia de un gobernante que debe a ciencia cierta responder a los destinos de una nación. Cada día que transcurre está colmado de expectativas, sólo que lo inmediato en muchas ocasiones puede más que un plan de acción. Un pueblo necesita medidas seguras que son exclusivas de los gobernantes y calificadas por todo un país.
La condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo está en las decisiones oportunas pero se debe demostrar al mundo que está así mismo en condiciones de incorporarse a la competencia del mercado internacional.