Buenos Aires, 11 de mayo.- Una entrevista difícil y llena de sinceridad fue la que dio Francisco. El Papa asistió a un acto con más de 7.000 niños en el Vaticano y se sometió a preguntas que le hicieron sobre la paz, el sufrimiento o sobre si también él necesita tener un poco de tranquilidad con tanta actividad.
El encuentro ocurrió en la presentación de la iniciativa "La Fábrica de la paz" en la que están involucradas escuelas, movimientos y organizaciones para concientizar a que "se movilice la mayor energía posible" para construir la paz.
Francisco escuchó las preguntas y las contestó una por una olvidando el discurso que había preparado.
"¡Qué levante la mano quien no se ha peleado -con un familiar- alguna vez!", les dijo el Papa a los niños. Y confesó que también él a veces se enoja y se pelea con alguien, pero que eso es algo "humano" y que lo importante es "que no termine el día sin haber hecho las paces con la persona con la que nos peleamos".
"¿Me explicas qué es la paz?", le interrogó un pequeño. "La paz es antes que nada que no haya guerras, pero que también exista la alegría y la amistad entre todos y que se dé un paso adelante para que se alcance la Justicia, para que no haya niños hambrientos, enfermos y que tengan la posibilidad de acceder a las curas para su salud", contestó el pontífice.
Francisco también respondió a una niña de familia de inmigrantes que lo interrogó sobre por qué los países más ricos no ayudan a los más pobres. "Porque hay poderosos que viven de las guerras", respondió.
Rafael, un niño que dijo proceder de Latinoamérica, preguntó por qué "un niño sin hacer nada malo pueda llegar al mundo con problemas". Y Francisco contestó: "La pregunta sobre los niños que sufren es la más difícil porque no hay respuesta".
A uno de los pequeños que le preguntó sobre si no le gustaría tener un poco de paz, Francisco le contestó: "Me gustaría tener tranquilidad y descansar un poco, pero estar con la gente no quita la paz. Hay ruido, jaleo, pero lo que quita la paz verdaderamente es no quererse, la quita la avaricia, los celos. Estar con la gente es bello, cansa un poco, sobre todo a mí que no soy jovencito, pero es bello".
