El papa Francisco tramitó la renovación del Documento Nacional de Identidad (DNI) y el pasaporte porque pretende viajar por el mundo como ciudadano argentino, pese a contar con la documentación del Estado Vaticano, informó ayer el Ministerio de Interior y Transporte.

La cartera a cargo de Florencio Randazzo destacó que el pontífice realizó el trámite por las vías administrativas habituales, ya que Jorge Bergoglio ‘pidió expresamente no gozar de ningún privilegio‘ para obtenerlos. Randazzo explicó que Francisco se comunicó con el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, para manifestarle su intención de renovar la documentación y seguir ‘viajando por el mundo como el pasaporte argentino‘.

‘Este nuevo gesto del Papa nos llena de orgullo‘, sostuvo. ‘Pese a poder contar con el pasaporte expedido por el Vaticano, eligió viajar como cualquier ciudadano argentino‘, valoró. El funcionario precisó que el trámite se inició el viernes pasado a través de la intervención del centro digital móvil que el Gobierno argentino tiene en Roma. Asimismo, afirmó que allí realizó un trámite ‘como lo hacen todos los argentinos‘, por lo que se ‘le tomó una foto digital, su huella y su firma en unos 15 minutos‘.

El ministro exhibió ayer esa documentación, en la que puede verse a Bergoglio con la sotana y el solideo blancos que caracterizan a los papas y la cruz pectoral, la misma que utilizaba cuando era arzobispo de Buenos Aires. Randazzo aseguró que el pontífice recibirá la documentación ‘en los próximos días‘ en la casa Santa Marta en el Vaticano, donde fijó lugar de residencia.

El funcionario destacó que ‘Francisco pudo tramitar su DNI y pasaporte en Roma gracias a la modalidad de trámites digitales que instalamos en embajadas y consulados de 49 países‘. En varias de las sedes consulares existe también ‘tecnología de documentación móvil para casos en los que los compatriotas no pueden acercarse hasta la representación argentina‘, agregó.

El Papa como jefe de la Iglesia Católica tiene la posibilidad de obtener un pasaporte diplomático que, por tradición, lleva el número 001. La ley, promulgada por el papa emérito Benedicto XVI, establece que son ciudadanos del Vaticano el pontífice, los cardenales que residen en el pequeño Estado o en Roma, los miembros del cuerpo diplomático en funciones y otros administrativos de acuerdo con el servicio que prestan en la Santa Sede. Es el único Estado donde la ciudadanía se otorga por concesión y no se obtiene por nacimiento.

El papa Juan Pablo II también conservó su pasaporte polaco, lo que impidió que le negaran la entrada a su país en 1979.

Benedicto XVI tampoco perdió la ciudadanía de origen, ya que las leyes alemanas no prevén la pérdida de la misma ante una nueva nacionalidad otorgada naturalmente.