Ahora son los crímenes del pensionado Jorge Espínola, del chef Carlos Echegaray y quizás el del enfermero Omar Olivares los que sobrevuelan entorno a Claudio Gil, pero detrás de este posible asesino serial de homosexuales hay una historia oculta y violenta que pocos conocen. El hombre que se crió en un tranquilo barrio de Desamparados y que alguna vez trabajó de locutor carga también con condenas por robo de automotor, por el brutal homicidio de un homosexual en La Rioja y hasta estuvo en prisión por agredir a su madre, que falleció ayer por un supuesto estado de abandono.
Las pistas surgidas a partir del informe de las llamadas por celular hechas por el detenido Claudio Javier Gil (41), se convirtieron en pruebas claves que revelaron que éste mantuvo contactos telefónicos con Carlos Echegaray (47) y Jorge Espínola (85) antes que los mataran. Curiosa coincidencia, al primero lo asesinaron entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de enero pasado, al segundo entre jueves y viernes último (también días 6 y 7), y ambos recibieron varios cuchillazos, la mayoría en el cuello. El modus operandi en esos crímenes y la condición sexual de sus víctimas, llevaron a los investigadores a sospechar también que Gil podría ser el homicida del enfermero Omar Olivares (47), muerto de 19 puntazos (tres de los cuchillazos fueron en el cuello) entre los días 13 y 14 de octubre de 2009.

El pasado condena a Claudio Gil, este sujeto que nació el 13 de diciembre de 1972, que pasó gran parte de su vida en el barrio Palermo de Desamparados, Capital, y que en algún momento se perdió en el submundo del ambiente delictivo. Los datos judiciales y policiales recogidos por DIARIO DE CUYO indican que, con poco más de 20 años, ya andaba delinquiendo. Por esos años recibió su primera condena a 9 años de prisión por los delitos de robo de automotor y privación ilegítima de la libertad, confirmaron las fuentes. Estuvo encarcelado en el penal de Chimbas hasta fines de 1996, ocasión en que se dio a la fuga en uno de esos días que gozaba de permisos por salidas transitorias.

Gil escapó a la capital de La Rioja, la provincia de origen de su padre, y ahí intentó rehacer su vida trabajando en una radio FM. Su prontuario dice: con instrucción y locutor, revela el expediente al que tuvo acceso DIARIO DE CUYO. Fue en ese entonces que conoció a Alberto Herrera, un comerciante homosexual conocido como ‘Cacho de la Esquina’. Gil frecuentaba su negocio y los vecinos afirmaban que era el ‘marido’ de Herrera. Esa relación sentimental duró hasta la madrugada del 27 de agosto de 1997, cuando ‘Cacho de la Esquina’ y Gil salieron en el Renault 12 Break del primero a dar una vuelta y terminaron en un descampado en las afueras de la capital riojana. Ahí empezaron a discutir por supuestas infidelidades. En medio de la pelea, Gil mató a Herrera de un cuchillazo en el corazón. Después, bajó el cadáver del coche, lo tiró a un costado y le prendió fuego. Al otro día, Gil fue apresado cuando huía hacia San Juan. Luego de casi dos años, el 19 de mayo de 1999, la Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional de La Rioja sentenció a Claudio Javier Gil a 12 años de cárcel por homicidio simple, según dicha resolución.

Gil permaneció preso en La Rioja hasta el 9 de octubre de 2005, fecha en que escapó tras obtener un permiso por salida transitoria. El 5 de diciembre de ese año, la Policía sanjuanina lo recapturó en su casa de Desamparados y lo llevó de regreso a la vecina provincia para que cumpla su condena. Años más tarde, Gil retorno a San Juan pero no tardó en caer preso. Fue en 2012, por golpear y supuestamente provocar quemaduras a su madre. Fuentes del caso señalaron que por ese hecho lo condenaron a 9 meses de prisión y volvió a ser encerrado en el Penal de Chimbas, de donde fue liberado en julio de 2013. Por esas vueltas de la vida, ahora está de nuevo preso sospechado por los crímenes de 3 homosexuales. Su madre, a la que alguna vez maltrató, murió ayer en una clínica.