-Pasó el Desafío, ¿objetivo cumplido?
-Sí. Pasaron varios días y ahora se puede analizar bien. Estamos felices porque se cumplió el objetivo que era ganar el Challenge, así que ya estamos un poco más relajados pensando en el Dakar 2015.
-La etapa del Nihuil fue clave para ustedes, pero ¿estaba en los planes quedar punteros?
-Sabíamos que esa etapa era clave porque son difícil las dunas, podía pasar de todo. Empezamos a andar y no nos pasaban autos, cuando entramos a las dunas alcanzamos a los que iban adelante y después nos empezaron a pasar los que habían largado adelante, ahí nos dimos cuenta que veníamos bien, no nos habíamos perdido. Igual creo que no lo imaginábamos.
-Habla del buen trabajo de tu navegante también..
-Sí, claro. Fede (Echegaray) hizo un trabajo espectacular, porque íbamos de waypoint en waypoint, sin andar de más. Al final rompimos dos ruedas, estabamos embolados pero nos avisaron que había terminado la carrera unos kilómetros antes, así que nos pusimos a festejar y después seguimos.
-¿Qué se hacían en Bariloche los días que no se corrió?
-Con tanto frío y lluvia mucho no se podía hacer. Salimos a dar una vueltita tranqui, no pudimos visitar nada de Bariloche. Queríamos correr y no se pasaban nunca las horas.
-¿Va a ser un peso llevar el apellido Sisterna en el Dakar?
-No, para nada. A pesar de no haber corrido nunca, tengo muchos conocidos que corren, el peso por ser Sisterna no existe.
-¿Tu papá los inclinó para los autos?
-Nunca nos incentivó. Al contrario, éramos nosotros los que íbamos detrás de él. Siempre yo lo jodía para que me dejara correr.
-¿A los cuantos años empezaste a correr?
-Recién a los 15 años me dieron un auto de carrera y a los 17 empecé a correr. Pero desde que estaba en la panza ya mamaba autos porque mi viejo ya corría. Hay un par de filmaciones de un Mundial que corrió él y en la rampa de llegada salgo yo siendo bebé de 5 o 6 meses, arriba del capot.
-¿Cómo fue la decisión de ir al Desafío a días de haberte casado?
-Hace unos días hizo un mes que me casé. Tuve una Luna de Miel corta y de ahí nomás me fui al Desafío. Por suerte Luciana me apoya en lo que hago, me prepara el bolso para que me vaya. Ya llevábamos un tiempo viviendo juntos, tuvimos a Nazareno que ya tiene dos años, así que era un tramite casarse. Firmar papeles y listo (risas).
-¿Un sueño que tengas?
-Correr el Dakar.
-Pero para eso ya diste el primer paso..
-Sí pero falta mucho todavía. Si bien ya conseguimos la parte más importante faltan cubrir todos los gastos de mecánicos y logística que todo cotiza en euros, así que no será fácil. Esperemos llegar.
