Para proteger a los civiles en un país que sigue siendo hogar de insurgentes y milicias respaldadas por Al Qaeda e Irán, Washington prevé más que duplicar el número de guardias de seguridad privada y apoyarse así con 6.000 ó 7.000 subcontratistas. Su principal función será garantizar la seguridad de los cinco complejos diplomáticos de EEUU en Irak, previniendo ataques mediante el uso de radares, detectar artefactos explosivos, realizar vuelos de reconocimiento con “drones” o aviones no tripulados e incluso formar equipos de reacción rápida para ayudar a civiles en peligro. La Casa Blanca ha expresado su confianza en que la transferencia de las tropas a personal civil -entorno a 2.400 personas trabajarían en la embajada de Bagdad y en otros puestos diplomáticos-. Según el Times, más de 1.200 tareas efectuadas por el Ejército estadounidense en Irak serán transferidas a manos de personal civil, a los iraquíes o eliminadas de forma progresiva. El Departamento de Estado prevé, además, adquirir del Pentágono 60 vehículos especialmente protegidos para resistir ataques con minas y emboscadas, los denominados MRAP, aumentar su inventario de coches blindados a 1.320 y crear una pequeña flota de tres aviones que se sumarán al que tiene actualmente. Su flota de helicópteros, que será pilotada por subcontratistas, aumentará de 17 a 29 aparatos.
