"Conmocionado’, esa es la palabra con la que Víctor Nobre mejor define la primera experiencia de sacar sus creaciones de la intimidad de su taller, para que brillen con luz propia en una sala como es la del Centro de Creación de Artes Plásticas y Museo Tornambé (ver aparte), bajo el nombre "Desembarco en abril’, justo cuando cumple 4 décadas con la orfebrería. Cerca de 30 piezas de diversos tamaños y estilos, fotografías de antiguas obras, croquis de proyectos y herramientas; todo forma parte de una exposición "de antología’, como describió el artista, reconocido en la provincia por su extensa actividad literaria.

La poesía se tropezó en su camino cuando él tenía 18 años, entre borradores y versos con punto final, hizo de la literatura su profesión y ya publicó 5 libros. En cambio, la orfebrería fue su hobbie de la infancia.

Con la adultez, esas creaciones que salían de su imaginario y sus manos moldeaban hasta darles forma, se convirtieron en un oficio.

Además, para Nobre, esta colección tiene una fuerte tonalidad autorreferencial. Cada una de las creaciones lleva el sello de la cultura de su Portugal natal y de "aquellos tiempos de niño, cuando en mi casa y con mis padres, me sentía portugués; y afuera con mis amigos era un argentino más’, como apuntó.

Esa tierra que dejó atrás, tras embarcarse junto a sus padres para hacer patria en Argentina cuando contaba sólo con 5 añitos, es el leitmotiv de la muestra, está en cada martillazo y en cada pulido que recibe el metal para transformarse en una obra maestra. Incluso el título tiene que ver con sus antepasados: "abril es el mes de la primavera en Portugal y el tema del desembarco alude al primer platero que llegó de allá en 1620 a Buenos Aires y a una larga navegación por la que hoy cumplo 40 años en esto’, destacó en referencia a la selección de objetos y joyas, quien en mayo de 2008 participó de la exhibición de San Juan en el Fondo Nacional de las Artes; en 2010, expuso en Bairesjoya, un acontecimiento semestral de la especialidad que se hace en La Rural de Buenos Aires, donde fue invitado por el Instituto de Joyería Benvenuto Cellini; entre otras presentaciones.

"Es la primera vez en mi vida que exhibo mis trabajos de orfebrería en el marco de una institución dedicada a las artes, siempre las mostré pero en ferias’, subraya el creador.

Muy cerca de esas pasiones que se llevan en la sangre y se transmiten de generación en generación; Eric, el mayor de sus dos hijos y además artista plástico (el otro es Iván y es licenciado en Cine y TV en Córdoba), heredó la habilidad de su padre.

"Yo empecé haciendo flores y al compararlas, veo que no tienen nada que ver en detalles ni acabado con las que hago hoy. Sin embargo, les tengo cariño porque me llevan a mis 20 años. Pero el tiempo pasa…’, reflexionó el hacedor, remontándose a ese pasado que va impreso en cada obra suya.