El presidente paraguayo, Fernando Lugo, reconoció ayer la paternidad de un niño de casi dos años fruto de una relación que mantuvo con una joven cuando él todavía era obispo de la Iglesia Católica.
La sorpresiva revelación puso punto final a días de especulaciones tras la presentación de una demanda judicial que exigía a Lugo, de 58 años, el reconocimiento del menor y que causó un revuelo mediático en plena Semana Santa.
"Es cierto que hubo una relación con Viviana Carrillo (de 26 años). Ante ello asumo todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho, reconociendo la paternidad del niño", dijo Lugo en un mensaje televisado.
Según analistas, el hecho podría ser utilizado por la oposición para socavar su gestión en momentos en que el Gobierno enfrenta dificultades para llevar adelante las reformas prometidas, debido a que la coalición de centroizquierda que lidera no cuenta con mayoría en el Parlamento. A su vez, la alianza gobernante comienza a mostrar fracturas, mientras la economía transita por un momento complicado como consecuencia de la crisis mundial.
El miércoles pasado, Lugo había recibió en su contra una demanda de filiación, tramitada en Encarnación, sur del país. Lugo mantuvo un silencio absoluto e hizo saber que sólo hablaría hoy. Pero el presidente, conocido por su apoyó a las reivindicaciones sociales de campesinos, adelantó su aparición pública y en un breve mensaje a la ciudadanía admitió ayer su relación con Viviana Carrillo: la joven de 26 años cuya firma fue estampada en la demanda promovida por dos abogados de esa región del país.
Además, el presidente reconoció la paternidad de Guillermo Armindo Carrillo, quien el 4 de mayo próximo cumplirá dos años de edad. Las dudas se habían instalado apenas conocida la denuncia porque la mujer, que vive cerca de Asunción, desmintió haber firmado la demanda.
El denominado "obispo de los pobres" de Paraguay, por su misión pastoral durante más de una década al frente de la diócesis de San Pedro, una de las regiones más deprimidas del país, juró como presidente el 15 de agosto pasado.
En 2005, Lugo había renunciado a su cargo de obispo de San Pedro aduciendo cuestiones de salud. Tal alejamiento podría estar vinculado a su relación sentimental con la joven, según una fuente cercana a la Iglesia Católica local que pidió anonimato.
Poco antes de anunciar su candidatura presidencial a finales del 2006, Lugo renunció al sacerdocio, una decisión que le valió una suspensión del Vaticano.
En ese momento era obispo emérito de la diócesis de San Pedro, de donde es oriunda la madre del niño. En enero de 2007, el Vaticano suspendió a Lugo "a divinis" por dedicarse a la política. En un hecho inédito, la Santa Sede le concedió en julio de 2008 la reducción al estado laico al obispo emérito, dos semanas antes de que asumiese la Presidencia.
Según detalla la demanda de filiación publicada por la prensa peruana, Viviana Rosalith Carrillo Cañete asegura que conoció muy joven a Lugo, en la casa de su madrina, en el departamento de San Pedro, cuando era obispo de esa región. En ese entonces ella tenía 16 años.
La legislación paraguaya establece una sanción de multa para aquellos adultos que mantienen relaciones sexuales con menores de entre 14 y 16 años, por el delito de estupro.
"Desde aquella tierna edad, el demandado me sedujo y empezamos a tener un relacionamiento amoroso, el cual se inició porque él se quedaba a dormir en la casa de mi madrina", expresa la mujer en una parte del escrito.
El abogado del presidente, Marcos Fariña, anunció que en las próximas horas iniciaría los trámites legales para inscribir como hijo de Lugo al menor, quien tendría un enorme parecido físico con el presidente, según una tía de su madre.
