“El diablo hace la olla pero no la tapa (…) el que mete la pata, a la larga o la corta, cae”. Así calificó ayer el gobernador José Luis Gioja, la actuación del oficial Agüero, aunque se mostró respetuoso de las decisiones judiciales.

En un tono más bajo y sin “prejuzgar”, el ministro de Gobierno, Emilio Fernández, también salió a defender a la policía. Así, dijo que el hecho de renovar la cúpula de Drogas Ilegales el lunes, un día antes de la detención del oficial (segundo hasta ese día), fue una coincidencia y un cambio de rutina en función de los nuevos ascensos y la capacitación del personal. Que no se sospechó ni se siguió a ese policía. Que si hubieran detectado alguna irregularidad hubieran sido los primeros en denunciarlo. Que el caso Agüero es un hecho aislado que de ninguna manera empaña la actuación de la Policía provincial, que es precisamente la que esclareció los hechos más importantes en materia de narcotráfico. Que no hará ningún prejuzgamiento sobre la actuación del oficial. Que aquella vez Agüero no participó en la investigación y el operativo de detención y secuestro. Que todo está en manos de la Justicia.