El temible virus causante de la poliomielitis resurgió el año pasado en Siria, después de permanecer 14 años inactivo, al punto de considerarse desaparecida la enfermedad, salvo en unas pocas zonas endémicas. La reaparición puso en marcha un amplio operativo de vacunación en el área donde se detectó la dolencia infantil, a fin de evitar la propagación a a otros países, pero el contagio llegó rápidamente de Siria a Irak, en Medio Oriente; de Pakistán a Afganistán, en Asia y desde Camerún a la Guinea Ecuatorial, en territorio africano.
Ante este panorama sanitario regresivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó el lunes último el estado de emergencia global en salud pública con la poliomielitis, que se extendió en varios países, ya que si no se controla de inmediato, la situación podría conducir al fracaso de la erradicación global de una de las enfermedades más graves, pero también evitable, porque se puede prevenir con la vacunación.
La poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños menores de cinco años, a quienes afecta el sistema nervioso central y puede provocar parálisis en unas horas y ser fatal en algunos casos. La única forma de prevenirla es la vacuna, que se administra fácilmente a los chicos por vía oral. Según la OMS, desde 1988 los casos disminuyeron en un 99%, pasando de 350.000 a 406 enfermos en 2013, en los tres países donde el virus es endémico -Afganistán, Nigeria y Pakistán-, contra más de 125 naciones en la década del 80.
Argentina tiene un triste recuerdo de la epidemia de polio que afectó a nuestro país a mediados del siglo pasado, cuando todavía la ciencia médica no había logrado desarrollar una vacuna eficiente. Sin embargo, tras esa dolorosa experiencia y con la incorporación de la vacuna Sabin -obligatoria en el Calendario Nacional de Vacunación- y gracias a una cobertura superior al 95%, desde 1984 no se registran casos de manera tal que para el Ministerio de Salud de la Nación, en la Argentina la polio se encuentra eliminada desde hace 30 años.
Pero el temor del organismo sanitario mundial es que la poliomielitis se siga propagándose a escala internacional desde los países endémicos a los países reinfectados, e incluso a zonas donde se encuentra erradicada desde hace mucho tiempo, como en nuestro país. Pero la mejor respuesta frente a los brotes epidémicos es la prevención. La vigilancia epidemiológica parte del monitoreo permanente de las autoridades sanitarias y desde la misma familia, para cumplir rigurosamente con la vacunación.
