Nunca es tarde para volver a empezar y mucho de eso está pasando en la vida de Sportivo Arbol Verde que en el año en el que cumplirá 94 años de vida institucional, ha decidido por voluntad de sus hinchas volver a empezar. Ese es el objetivo de la flamante conducción que encabezan Carlos Nicolás Gómez y Daniel Fortunato como cabezas visibles pero que tiene por detrás el respaldo absoluto de hinchas que decidieron bajarse de las tribunas para ponerse al servicio de su querido Verdolaga. La prioridad es cambiarle el rostro al club. Dejar de ser ese al que todos rechazan, incluida la propia Policía, para volver a ser el club de la familia del Barrio Cabot. Ese desafío empezó a tomar forma a partir de la normalización que se concretó en Arbol Verde después de un largo e interminable período de triunviratos que se llevaron 6 años de vida del club buscando el compromiso de alguien para ponerse al frente. Cuando nadie quería, Daniel Fortunato y todo su grupo, esos mismos que alentaban desde las tribunas, decidieron sumarse. ‘Encontramos todo muy mal. Desde las instalaciones hasta la cancha. No había nada. Tuvimos que empezar de cero, como agua y luz, para después ir avanzando en los socios. Ahora tenemos 150 asociados pero queremos ampliar ese padrón y ya encaramos una campaña casa por casa para que vuelva la familia al club. Ese es el gran objetivo de este grupo de muchachos. Cambiar la imagen del club. Queremos asegurarle la seguridad a todos los que se acerquen a Arbol Verde, desde simpatizantes, rivales y hasta el periodismo. Hemos tenido una primera entrevista con la policía y el compromiso nuestro es que ahora nosotros, con nombre y apellido, nos hacemos responsables de lo que pueda pasar dentro del club’, contó más que entusiasmado Daniel Fortunato, actual vicepresidente. El desafío no es menor. Mucha historia nefasta ha marcado el pasado reciente pero cuando se quiere, se puede y el amor por la camiseta, todo lo puede.
