En el seno del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Caucete está en elaboración una ordenanza que, de ser sancionada, prohibirá la construcción de viviendas precarias en ese departamento. Se trata de una medida sin precedentes, que de llevarse a cabo provocará un significativo cambio en el sentido que no se podrán construir, como hasta ahora, viviendas ranchos en cualquier predio, con materiales inapropiados y sin recibir una orientación técnica, tal como fue sugerido en este espacio, más allá de la vigencia del Código de Edificación que rige en San Juan.
Las casi 100 viviendas de ese tipo, derrumbadas por las últimas lluvias, y la necesidad de asistir a las familias que las habitaban, y que salvaron milagrosamente sus vidas, implicaron la asignación de importantes recursos que han hecho ver la conveniencia de evitar estos problemas en el futuro.
Son numerosas los ranchos que fueron construidos en Caucete en los últimos años, la mayoría de ellos en terrenos usurpados y sin ninguna planificación. Así es como surgieron la denominada Villa Las Moritas, Monte Carmelo y el Asentamiento de Calle Caseros, por mencionar solo algunos de las decenas de villas que se formaron, muchas de ellas con la esperanza de que sus ocupantes fueran incluidos en un programa de erradicación que los beneficie con una vivienda segura del programa provincial.
A pesar de que en los últimos años fueron concretados varios barrios, tanto por iniciativa privada como la estatal, el déficit habitacional en Caucete sigue siendo muy alto, por lo que se teme que continúe en aumento la tendencia de seguir levantando ranchos.
La ordenanza en estudio, basada en algunas experiencias en la provincia de San Luis, donde se aplica un sistema similar, además de prohibir la construcción de viviendas clandestinas, contempla que toda casa a edificarse en un futuro tiene que cumplir con las exigencias de la Dirección de Planeamiento de la provincia o del organismo municipal correspondiente, de forma tal que la nueva construcción no implique ningún riesgo para sus habitantes. Esto incluye que el terreno esté debidamente habilitado y que los materiales -que puedan ser aportados por el municipio- se empleen específicamente en la realización de la vivienda.
Una solución ambiciosa que de concretarse terminará con algunos problemas crónicos como la proliferación de viviendas ranchos en cualquier lugar y el peligro que implica para la gente habitarlos porque no cumplen con las mínimas normas de seguridad.
