Cuando se piensa en un viaje, el hombre común se transforma en turista para desarrollar actividades no habituales en su vida de fatiga y de trabajo. Pero el placer no debe ser un paso hacia la pesadilla y antes de hacerlo debe tomar medidas precautorias, que en algunos casos son muy simples pero que ayudan a la supervivencia.

Todos los años, en la zona de montaña de nuestra provincia, se producen extravíos de personas, como el ocurrido hace dos semanas en el cerro Tres Marías, que salen sin rumbo cierto desde los numerosos campamentos, que arman en el maravilloso y agreste paisaje sanjuanino.

La aventura puede ser cautivante para muchos pero conocer la zona y los elementos adecuados para emprender este tipo de exploraciones recreativas es siempre fundamental para gozar de la naturaleza y de un verdadero descanso, sin ocasionar daños ni gastos a quienes organizan luego los operativos de rescate.

Formar conciencia en la población es importante aunque esas prevenciones deben incorporarse como una educación básica desde la más tierna niñez, porque el estado de alerta caracteriza a personas despiertas y de rápida acción ante imprevistos.

Recordar el agua y los alimentos como elementos indispensables para la vida y todos los instrumentos que ayuden a la orientación como brújulas, linternas, bengalas, resulta a veces esencial.

El turismo es recreación pero tener una cultura turística es algo más que fruto del azar.

La prudencia y la precaución deben ser las bases de todo proyecto que incluya no sólo el entretenimiento sino aquellos perfiles que completen y hagan más plena la experiencia.