Las repercusiones que ha tenido el caso del robo de una niña recién nacida en la Maternidad del Hospital Guillermo Rawson de nuestra ciudad, ha conmocionado al país y tuvo repercusiones en el exterior, por las connotaciones del hecho con una serie de derivaciones investigativas por parte del juez interviniente y el proceso administrativo interno en el nosocomio.
La trama es compleja para determinar las responsabilidades y las conductas negligentes que posibilitaron el ingreso de María Celina Correa para que despojara a Pamela Belén Rodríguez de su beba, Nicole Abigail, tras parirla el miércoles último en esa área del centro de salud.
La opinión pública, en mayor o menor medida, se ha informado y expresado en torno al escandaloso episodio a medida que trascendían las declaraciones de funcionarios, abogados y familiares, con los detalles de un robo con muchas implicancias y derivaciones con argumentos que hasta esgrimen la supuesta imputabilidad de la autora y de quienes fueron sus cómplices, si los hubo.
Todos los cabos sueltos están en manos de los investigadores, pero lo increíble, y condenable, es que la recién nacida también haya sido rehén de una burocracia que desconoce la primacía de la madre biológica por sobre toda la complejidad de los pasos procesales. Que el juez de Instrucción Maximiliano Blejman haya impartido orden de entregarla a la bebé a la madre para que la amamante en determinados lapsos, y que el personal de Maternidad no permita a la madre estar junto a ella si no va con una orden judicial, es una verdadera aberración autoritaria que escapa a todo sentido común.
La madre biológica debe estar al margen de los procedimientos, aunque sean rutina hospitalaria o judicial, porque su hija la necesita. Ambas deben estar juntas porque nadie podrá sustituir el calor de madre junto a un ser absolutamente vulnerable, y más aún cuando el robo pudo causarle daños traumáticos. Ante la irracionalidad tuvo que intervenir el abogado de la familia para destrabar este absurdo impedimento.
Lo prioritario es la madre junto al recién nacido, nada puede cuestionar la potestad de la maternidad biológica. Después vienen las diferentes actuaciones que cada uno de los encargados de dilucidar el robo deberá dar cuenta a la Justicia y se tomarán las medidas punitorias que correspondan y en el tiempo que requieren estos pronunciamientos. Pero es la lógica la que cuenta ahora.
