Supo abrazar a la música desde el jardín de infantes. Es hijo de papá maimareño, dueño de una vinería e íntimo amigo de poetas y guitarreros: "Él era amigo de los Chañi y me llevaba a la barbería. Todos los días nos hacían barrer el piso, atender el kiosco, llenar el Prode. Fue como criarse en la calle pero con educación", así definió sus orígenes Sebastián López, la cara visible de Los Tekis. En diálogo con DIARIO DE CUYO, el cultor de la Pachamama, habla sobre el "puente" que se construyó entre el rock y el folklore, que logró el grupo jujeño solidificar durante su larga trayectoria de 25 años en los escenarios del país, sobre todo con su reciente producción "Rock & Tekis". Además, adelanta lo que será la última noche de recitales de la Fiesta Nacional del Sol, con el espectáculo que promociona "Hijos de la Tierra" de su nuevo disco y con el cual la rompió en Cosquín, Villa María y la peña de Carnaval en Tilcara junto a la Mancha de Rolando.
– A partir "Rock & Tekis", la historia cambió para nosotros. Pudimos desembarcar a la gran ciudad, el rock nos abrió las puertas a Buenos Aires. Porque nosotros llevamos el mensaje de la unión musical, del espíritu de la Pachamama y de la alegría del carnaval jujeño. Queremos tender puentes para crear una gran música argentina y popular. Muchas veces somos los propios músicos que dividimos los géneros y por otro lado, la gente no quiere eso, quiere escuchar de todo.
– Los primeros en admirarse fueron los integrantes de La Bersuit: Pepe Cespedes y Oscar "Oski" Righi. Y tuvimos un vínculo directo con Miguel Cantilo, nos dimos el gusto de contar con Juan Carlos Baglietto y con Dread Mar I. Los changos de la Mancha de Rolando se recoparon. Pienso que el paisaje, el color de nuestro canto, el amor al país que sentimos ayudaron a que fluya una obra tan interesante. La verdad que quedaron alucinados con el resultado. Lo feliz que me puso es que se entendió nuestro mensaje: queremos ser un abrazo hacia la música.
– Con "Hijos de la Tierra", queremos dar un espectáculo que habla sobre el cuidado de la madre naturaleza. Justamente, hay un tremendo lío climático en Córdoba. Eso muestra que los seres humanos tenemos la culpa en provocar estas cosas. Nos hace pensar que debemos sacar la pata del acelerador y pensar más en lo que dejaremos a nuestros hijos y nietos. No hay segunda vuelta, no hay segunda Tierra. Por eso, nuestro aporte desde lo musical es transmitir este canto a la Pachamama. Vivimos en un solo mundo, ponele el nombre que quieras, pero las selvas se mueren.
– Pondremos todo lo mejor que tenemos en cuanto a lo escénico y le damos mucha importancia a lo audiovisual. Con nuestras canciones y las imágenes se trasladará a la gente por muchas emociones que podrán surgir esa noche. Sucede que en este momento alcanzamos una madurez tanto artística como musical, a nivel óptimo. Nos parece mejor dar canciones que salgan de nuestro corazón, de nuestra mente, de nuestras letras. Queremos llevar este mensaje con el mismo show que se hizo en Cosquín y en Villa María. Como así también lo haremos en otros continentes. Hace poco nos dieron la distinción Marca País. Eso significa que somos los "embajadores" de la música argentina en el mundo.
– Personalmente me gusta muchísimo el clima y la tranquilidad de los sanjuaninos. Me hace acordar mucho a Jujuy. La gente es pacifica hasta que arranca la fiesta. Luego todos bailan y cantan como locos, eso me pone muy cómodo y más cuando sabemos que la Fiesta del Sol está muy bien hecha. No se escatima en gastos en sonido, luces o en logística. Estamos acostumbrados a viajar todos los años y San Juan es uno de los lugares que más nos enamora para tocar.
– No nos hacemos problema. Tenemos mucha historia en esos festivales y nos encanta estar todos los años. De hecho el año anterior tuvimos un entredicho con la organización de Cosquín, no sólo nosotros, sino todos los artistas por el mal manejo de los horarios. Escribimos una carta y nos pusimos a predisposición para que se mejore. La última edición cambió totalmente y salió mejor. Pero es el público quien le da vida a los festivales, no las comisiones ni los artistas. Si un día no nos invitan, mala suerte: será para el próximo año. Algo así que ocurra no molesta para nada.
