Respecto de la influencia de los medios de comunicación sobre la conciencia de sus receptores es necesario aclarar que no sólo éstos aportan a la gente una opinión impuesta, ya que eso sería una falacia, lo importante es destacar la falta de crítica por parte de los receptores de la información, sea cual fuere.
¿A dónde queremos llegar con esta idea? A que tanto la televisión la radio, los diarios como el conocimiento científico, literario, filosófico y popular puede adormecer la conciencia de quien se "informa" no porque esa sea su función u objetivo, sino por la carencia en nuestro pensamiento de las "armas de la crítica".
¿Qué son dichas armas? Son las disposiciones del pensamiento que nos permiten afrontar la realidad, no como dada, sino explicada de acuerdo a su contexto, a su función, es en definitiva el dispositivo que nos permite dudar de lo que se nos presenta como "real".
¿Hay que dudar de todo? Todos los extremos son incongruentes, pero sí es necesario tener en cuenta que el mismo concepto de "realidad" no es más que una construcción subjetiva, histórica, en definitiva, un concepto que va mutando a lo largo de la historia. ¿Cómo explicamos ésto? Lo que era ciencia o conocimiento confiable en la antigüedad, no lo fue en la Edad Media, de la misma forma, lo que era cierto y digno de ciencia en el medioevo no lo es ahora.
A lo que queremos llegar es que pareciera ser que el hombre post-moderno, no es capaz de tomar conciencia de dichos cambios de manera práctica. No nos detenemos a pensar en que lo que hoy es cierto, verdadero, ciencia, o como quieran llamarle, en unos 50 años ya no lo será, al menos, no por completo. Por supuesto que hay construcciones teóricas que se mantienen en el tiempo porque funcionan, sirven, pero no lo son todas.
Tomar y creer dogmáticamente lo que dice una investigación científica es lo mismo que señalábamos con anterioridad acerca de que hoy pareciera que no podemos producir conocimiento, sino solo repetir opiniones.
Dudar es sano, hasta lo que la prudencia y el sentido común indica. ¿Acaso no les ha sucedido que en el pasado los médicos prescribían antibióticos que hoy, según la ciencia son nocivos? Entonces, ¿Todo es mentira? Por supuesto que no, sería ridículo vivir en semejante escepticismo, pero por lo menos la propuesta está planteada: la dogmatización de lo que las instituciones, medios de comunicación o comunicados científicos, no es sana, nos estamos quitando una facultad que sólo a los humanos nos corresponde, que es cierta apertura a que nuevas cosas puedan surgir.
Este planteo es una mirada crítica, práctica, que nos abre los ojos a nuevas posibilidades de ver la realidad, pero por nuestra cuenta, creando nosotros mediante nuestro juicio las valoraciones que creemos necesarias para interpretar la realidad en la que vivimos, no dada por el noticiero de la tarde ni por opinólogos.
Esto nos tiene que servir para no darle más cita de autoridad a ese aparatito que no se apaga durante el día ni la noche en nuestras casas, o lo que se dice en revistas de ciencia y medicina, sino para poder darnos cuenta de lo capaces que somos de comprender por nuestros medios qué tan acertados y útiles son tales conocimientos.
