JUNTOS. Pablito Alvarez y un hincha incondicional que lo ve en cada una de las prácticas: Su papá Elio. Para el jugador es todo un orgullo, aunque igual es el mimado de siete hermanos. Además, está feliz con su nueva familia.
�
Para Pablo Alvarez (24 años) el 2011 puede cerrar siendo el gran año de su vida. Hace cuatro meses nació su hijo Valentino. Esta temporada dio el gran salto que sueña cualquier hockista y fue contratado por el poderoso Barcelona de España. Y ahora, dentro de unos días, largará con uno de sus sueños: Ser campeón del mundo con la Selección argentina. El delantero, un tipo de pocas palabras, tiene conceptos claros. Vale la pena disfrutarlos…
-Se te ve poco por acá, menos mal que ahora hay un Mundial…
-La verdad, vengo una vez al año y encima por poco tiempo. Pero bueno, ahora con esto del Mundial son más días y hay que aprovechar para disfrutar cada momento. Claro que todo ha incidido, como que el Mundial sea casi terminando el año.
-Eso que ves a tu familia poco tiempo, ¿te referís a tus papis?
-Sí, a ellos y a todos mis hermanos.
-Ah ¿tenés más de un hermano?
-Somos siete, ¿te parecen pocos? (risas).
-Perdón, no me imaginaba ese número…
-Y encima yo soy el más chico. Uno de ellos vive en Córdoba, la mayoría acá en San Juan y una hermana está en La Coruña, donde yo jugué muchos años.
-Y vos, como Benjamín, ¿sos el mimado?
-Siempre ha sido así.
-¿Por eso papá está todos los días viéndote en los entrenamientos?
-Pobre, no tiene otra (risas).
-¿Como se llama tu padre?
-Elio. Y mi mamá Carmen.
-Bueno, lo de los nombres de los hermanos dejalo…
-Si querés, puedo empezar… (risas).
-¿Recién dijiste que venís poco a San Juan y encima cuando lo hacés ahí nomás te vas a Entre Ríos?
-Y qué querés que haga. Si no, mi señora me mata. Ella es de Paraná. No puedo dejar de ir.
-¿La conociste por el hockey?
-Por un argentino. Cuando éramos chiquitos.
-Ah, ¿ahora sos muy grande?
-Y, tengo 24 y a otra cosa. Encima después llegó Valentino (4 meses) y ya soy papá. Por eso, si antes venía poco tiempo, ahora tengo que dividirlo más para dejar contentos a todos. La verdad, el ser papá, te cambia la vida.
-¿Y encima cambiaste de aire allá en España?
-Es empezar una etapa nueva. Un sueño que se ha cumplido. Llegar al Barcelona es lo que quiere cualquier jugador. Ahora tengo que seguir haciendo las cosas bien para poder mantenerme, que es más difícil que llegar. Igual, todavía me queda otro sueño pendiente.
-Esperá, después me hablás de la Selección, ahora decime ¿qué dejaste en La Coruña?
-Varios amigos y personas muy queridas. Pepe, un señor que ahora viene para el Mundial, fue como el padre coruñés que tuve.
-¿Cuánto estuviste en La Coruña?
-Seis años, pero viví muchas cosas. Y mi hermana que se fue para allá por su trabajo y estábamos juntos muy seguido.
-¿Cómo ves tu vida ya con familia y en Barcelona?
-Voy a seguir siendo el mismo. El doble de contento. Con muchas más responsabilidades. El tener un hijo, la verdad que te cambia. Pensás distinto, tenés otras prioridades.
-¿Entonces por eso es que te sentís más un hombre?
-En ciertas cosas sí. Pero no te confundas, sigo siendo igual, que quede claro.
-¿Cómo te autodefinís?
-Como una persona tranquila. Por ahí, algo soñador. Soy encarador. Cuando se me mete algo en la cabeza, quiero que sea ya. Me planteo objetivos en la vida y voy para adelante.
-¿Te ves en otra cosa que no sea hockey cuando dejés de jugar o es demasiado pronto para preguntarte esto?
-Gracias a Dios soy joven y creo que todavía me queda bastante como jugador de hockey.
-¿Quiere decir que ni te imaginás teniendo 40 años?
-No, no lo quiero ni pensar. Paso la pregunta.
-¿Y vas a tener muchos hijos?
-No muchos, con tres creo que estaremos bien.
-¿Viviendo en San Juan o en Europa?
-El tiempo lo dirá. Acá me encantaría, pero hay muchas cosas que no me gustan.
-¿Como qué?
-La inseguridad, por ejemplo. Cuando tenés hijos tenés que pensar en su seguridad.
-Terminemos, ¿y el Mundial este que se viene?
-Ese es el sueño del que te quería hablar. Para mí salir campeón del mundo sería lo máximo, por eso quiero ganarlo como sea.
-¿Y encima en San Juan?
-Sería un premio extra. Para cualquier jugador de hockey, hacer un Mundial en San Juan es lo máximo. Imaginate para uno que es de acá…
