Se hizo conocida a través de Youtube en 2008, con una serie de desopilantes videos, que comenzó como catarsis por un desengaño amoroso. El resultado fueron más de 25 videos que luego adquirió MTV y vieron miles de personas. Ese fue el inicio para Malena Pichot, que tenía 26 años y un camino por delante en la actuación. Ella eligió el stand up y aunque tuvo algunas participaciones en televisión, sigue prefiriendo los monólogos antes que la pantalla. ‘Me divierte actuar, lo que no me divierten son los guiones de las otras personas. Los personajes que me ofrecen me parecen horribles. Tampoco me llueven ofertas todo el día, pero cuando lo hacen son historias muy misóginas. Los productos de la tele abierta nunca me gustaron. Me interesa hacer cine desde el guión’, analizó Pichot en una charla con DIARIO DE CUYO.
Actualmente Pichot es parte de un grupo de mujeres que hacen stand up ‘con una ideología clara’ dice la actriz sobre Persona, el show que integra junto a Vanesa Strauch, Ana Carolina y Charo López, con el que actuará por primera vez en San Juan el viernes próximo (ver aparte). Pichot, quien está trabajando en el guión de una película, habló sobre su visión del stand up en el país, los comediantes y sus propios límites en el escenario.
-¿Hay un mayor desarrollo del stand up? -El género como lo entendemos, gente haciendo monólogos, está, de hecho el monologo siempre existió; pero por ahí esto de ver a un comediante detrás de otro, ir a ver gente hablando, sin bailarinas, sin nada más, es bastante nuevo, no más de 10 años en el país. Por eso creo que el stand up en Argentina está muy verde todavía.
-¿Hacia dónde tiene que avanzar en esa maduración? -La inmadurez del género tiene que ver con las temáticas, los lugares comunes de los comediantes, con lo que yo creo que es poca personalidad. La mayoría de los comediantes hacen un curso de stand up, aprenden un tono de memoria y reproducen eso. Creo que no hay personalidad en el género. Hacen todos lo mismo.
-¿Vos creés que lograste tu sello propio? -Lo intento, creo que todas las que estamos en el show nos destacamos por lo menos en tener una ideología y tratar de hablar de temas más arriesgados que la media en el stand up. Más allá de si lo consigo, si soy graciosa o no, las cuatro tenemos la intención de hablar de otros temas y la intención de escaparnos de los lugares en los que cae la mayoría. Es un esfuerzo, es una búsqueda. Yo ya no voy a ver stand up, porque la mayoría reproduce discursos misóginos, homofóbicos, equivocados en ese sentido. Se ríen de cosas que son antiguas en esos términos, reírse de la víctima, y no reírse de uno. La mayoría reflejan la falta de educación en el país y cosas muy espantosas.
-¿Cuáles son los temáticas más arriesgadas? -El feminismo es la temática más arriesgada del momento.
-¿Hay temáticas femeninas o masculinas? -Lo que sucede es que los géneros y las construcciones de los géneros existen, entonces es desde qué lugar se habla de los géneros. Nuestro show lo que hace es analizar esos mandatos, analizar esas diferencias, no perpetuarlas en la historia.
Femenino y masculino son categorías que existen y suponen un montón de estereotipos, en el show se intenta mezclar todo.
-¿Cómo es la respuesta del público? -La gente que nos viene a ver nos conoce y espera eso (la diferencia de temática). Quieren escuchar eso, un humor que tiene que ver con incluir a aquellos de quienes se burlan los otros. La gente se ríe de lo que le causa gracia y no está analizando si se ríe de la víctima o del victimario. Pero hay gente que sí, y dice ‘lo que este acaba de decir es horrible’. Nosotras tenemos un público que quiere reírse de otras cosas, no de lo que se vienen riendo hace 40 años en el país.
¿Tenés límites en los monólogos? Sí, sí, no uso términos sexistas, insultos que refieren a un género y nada más que a un género. Hay un montón de temáticas que me parecen deleznables… Por ahí hay un montón de mujeres comediantes que les parece gracioso hablar de una pi… grande o más chica. Eso no me interesa. Lo que hacen es perpetuar un discurso horrible. Es la influencia de la cultura machista en la mujer.
-¿Qué te divierte más? -Me entretiene reflexionar sobre las cuestiones de género, no es una estrategia. Creo que la sociedad está regida por eso, por los mandatos y las construcciones del genero y todo está sobre ese manto, hablo de esas cosas porque me entretiene.
-¿Qué te sigue seduciendo del stand up? -No sé bien. La verdad es que sufro un montón y sería bueno dejar de hacerlo (risas). Una se pone muy nerviosa. Lo seductor es una cuestión muy egocéntrica, esto de ‘a ver si se ríen’. Cuando se ríen te sentís bien. Mi monólogo es fuerte, hablo de la violación… hay que ver cómo se lo toma la gente. Además somos nuestras propias productoras, estamos al tanto de muchas cosas al mismo tiempo. Las cosas en las que antes no pensaba, y sólo me ponía nerviosa si se reían o no, ahora me pongo nerviosa por todo. Pueden salir mal un montón de cosas en un show.
-Con la difusión que tiene Youtube hoy, ¿cómo sería tu despegue en la red si fuera hoy? -No hubiese pasado. No lo puedo pensar. Era otro momento. La tele no pasaba videos de Youtube. Nadie que estuviese en la tele sabía algo de Youtube, eran mundos opuestos. Y después cambió mucho, nada que ver como era hace 8 años. ‘Los videos de la loca de mierd…’ son diferentes a lo que hacen los youtubers hoy. Cuando hice los videos tenía 26 años, hoy es más cosa de chicos. Por eso lo dejé de hacer también. Una chica hablando a cámara… ya lo hace todo el mundo.
