Los jueces de la Sala II de la Cámara Penal revocaron ayer la decisión de un juez de liberar por falta de pruebas al padrastro y a la madre de una nena de 2 años, Alina Suárez Romero, muerta a causa de graves lesiones el 14 de abril del año pasado en Caucete. En su fallo, los jueces Félix Herrero Martín, Juan Carlos Peluc Noguera y Ernesto Kerman, decidieron también que el caso pase a otro juez (el titular del Quinto Juzgado de Instrucción) "con la expresa indicación de que ahonde con celeridad en la instrucción de la causa y dicte nuevo resolutorio ajustado a derecho y con base y fundamento en todos los elementos probatorios…", dijeron fuentes judiciales.

Nicolás Agüero (29) y Sonia Marisol Romero (22) habían sido detenidos e indagados por homicidio por el juez José Atenágoras Vega, pero el 12 de agosto del año pasado el magistrado los liberó por falta de mérito porque entendió que habían dudas y atribuyó la muerte de la nena a una posible caída cuando bailaba sobre una mesa.

Apenas se conoció, ese fallo fue duramente cuestionado por el fiscal de Instrucción Daniel Guillén y también por la fiscal de Cámara Alicia Esquivel Puiggrós, quien criticó la resolución de Vega por arbitraria y falta de fundamentación, pues a su entender las pruebas conducen a un homicidio por el que el padrastro y la madre de la nena deben ser procesados.

Así, enumeró las más de 30 lesiones de distinta antigüedad detectadas en todo el cuerpo de la criatura por el médico forense. Y destacó especialmente las que sufrió en órganos vitales y derivaron en su muerte: como una lesión cerebral, la destrucción de un riñón, un baso y las hemorragias consecuentes. O los hematomas que detectaron en los pulmones, las paredes de sus intestinos y las fracturas de dos costillas y una fisura en su cráneo.

En su apelación, la Fiscalía también había criticado que no se tuviera en cuenta el testimonio de un vecino que declaró haber visto varias golpizas a la criatura o un dato aún más estremecedor: la versión que, con todas sus limitaciones, dio la nena a su abuela, apuntando a su padrastro como el autor de los golpes y heridas que la mujer descubrió en su cabeza.