El Gobierno sanjuanino está dispuesto a poner la plata necesaria para que se arranque con las obras de desvío del río San Juan, lo que sería el primer paso para la construcción del dique El Tambolar, el cual quieren licitar en noviembre próximo, según anunció ayer el gobernador Gioja. Ambas propuestas fueron presentadas el viernes pasado por el mandatario provincial al ministro de Planificación, Julio De Vido. El funcionario quedó en venir en la segunda quincena de agosto, y ahí se definiría todo; además le están armando una agenda para que visite algunas obras (ver noticias relacionadas).
Gioja quiere iniciar los trabajos del desvío del río cuanto antes para ocupar a los trabajadores que están quedando afuera de Punta Negra porque la obra entró en la recta final de construcción. Luego, la Nación haría el repago, aunque las autoridades no precisaron de cuánto dinero se trata. Si bien el objetivo de El Tambolar es ser reservorio de agua (605 hm3) y generar energía (70 megavatios); hoy por hoy es visto por el Gobierno como una obra capaz de tomar cientos de personas, en momentos donde el parate minero complicó el volumen de empleo en San Juan.
Las tareas de desvío y construcción de la ataguía -una construcción temporal para cambiar el curso del agua-, ocuparían unas 300 personas, para sopesar en algo la mano de obra ociosa que dejó Punta Negra: de 1.350 personas que trabajaron hasta hace pocas semanas en ese dique, han quedado poco más de 900 y ese número irá disminuyendo hasta cero en los próximos 8 meses. ‘’La obra del dique Punta Negra ya tuvo su pico de ocupación de mano de obra y ahora empieza a declinar. Una parte de la gente se está metiendo en la ruta ‘interlagos’. Si nosotros empezamos con el desvío y con la ataguía, podríamos tomar más trabajadores’’, dijo Gioja. ‘‘Es gente que viene capacitada y tiene sobre sus espaldas dos diques a cuestas, e incluso la inspección del EPSE tiene aceitado el trabajo’’, agregó el ministro de Infraestructura, José Strada. La provincia encadenó las obras de los diques Los Caracoles y Punta Negra, lo que permitió que los trabajadores pasen de una a otra de forma continua. Pero esta vez, si El Tambolar sigue los carriles normales propios de este tipo de obras, habría un bache laboral de -al menos- 4 meses, porque licitando en noviembre la obra empezaría en junio o julio de 2015, cuando Punta Negra estaría finiquitada en marzo.
LA LARGA HISTORIA DEL DIQUE
El Tambolar es una de esas obras que pasó por todos los estados posibles. El primer diseño se hizo hace 44 años, pero el armado del proyecto tuvo vaivenes en los venideros 14 años. Bastante tiempo más tarde, en 1985, las gestiones de Raúl Alfonsín, en la Nación y Leopoldo Bravo, en San Juan, le dieron el respaldo para que ese mismo año empezara la obra, algo que a la postre no ocurrió. Como si esto fuera poco, en abril de 1989, el consorcio ítalo-argentino Impregilo Spa entregó al entonces gobernador, Carlos Gómez Centurión, la propuesta de ejecución de la central hidroeléctrica. Pero una vez más, la fragilidad política y económica amedrentó a los empresarios italianos. Recién la gestión giojista desempolvó el proyecto de hacer otro dique aguas arriba.
