El Gobierno nacional promulgó ayer la ley que incorpora al calendario oficial el feriado del 17 de junio en conmemoración de la muerte del general Martín Miguel de Güemes, sancionada en el Senado, tras la iniciativa de un legislador jujeño. De esta manera Argentina, con 18 feriados este año, se aproxima al liderazgo mundial de Colombia que tiene 19 feriados en 2016, lo que implica todo un récord de inactividad. Es que si consideramos los descansos de sábados, domingos y feriados como jornadas no laborales, este año los argentinos descansaremos casi un día por cada dos de trabajo.
Basta señalar que la semana próxima tendremos un fin de semana extra largo, ya que al feriado del viernes 17 se suma el del lunes 20, al evocarse la figura del creador de la bandera nacional, el general Manuel Belgrano. La cifra no incluye los asuetos provinciales y municipales ni los días no laborables de quienes profesan una determinada religión y, obviamente, las huelgas.
La insólita sumatoria de holgazanería oficial parecía haberse superado tras la demagogia kirchnerista de pasividad laboral con el argumento de una supuesta reactivación del turismo interno, nunca conformada estadísticamente. Pero si pueden dar cifras las pymes, que suman costos laborales mientras cierran comercios e industrias para dar descanso pago al personal.
En esta oportunidad no se discute el protagonismo de Güemes como pilar de la Independencia y por ello merece el homenaje de los próceres, pero si urge una ley para depurar el calendario de feriados instaurado por decreto durante el gobierno anterior. Ya dijimos en este espacio al comienzo del jolgorio: ningún país se desarrolló descansando.
