Italia.- Según difunden medios católicos, el Vaticano trabaja en un proyecto para que no se ordenen sacerdotes menores de 27 años o que, cuando lo hagan, estén realmente convencidos de lo que serán por el resto de su vida.

Según informó el portal católico Alfa y Omega, la Santa Sede está ultimando una nueva Ratio fundamentalis (el documento que explica cómo debe ser la formación de los futuros sacerdotes), en la que, entre otras novedades, se plantea retrasar dos años, hasta los 27, la edad mínima para recibir la ordenación o exigir que todos los seminarios incluyan un curso introductorio previo al ingreso definitivo.

También pone el acento más en ‘la configuración con Cristo’ que en la formación académica; distribuye en 7 años los estudios de Teología y Filosofía, frente a los 5 actuales; y refuerza la etapa pastoral de los últimos años, insistiendo en la dimensión comunitaria para evitar el aislamiento y la soledad.

De acuerdo con esa versión, la nueva Ratio está siendo analizada por obispos y responsables de seminarios de todo el mundo y podría ser difundida antes de fin de año.

En declaraciones al mencionado medio, el jesuita López Galindo, psicólogo, psicoterapeuta, director del máster Discernimiento vocacional y miembro de la Escuela de Formadores de Salamanca explicó que ‘es muy importante que en la formación de los seminaristas se integren la vida espiritual y los aspectos humanos, afectivos y psicológicos. Para eso hace falta que los formadores estén bien preparados, que trabajen en equipo junto a los directores espirituales y rectores, y que cuenten con psicoterapeutas de confianza, sensibles a la acción de Dios pero capaces de hacer una valoración médica’.

A la vez, López Galindo señalóo que, no se trata de sustituir el acompañamiento espiritual por el psicoanálisis, ni de ‘jugar a ser psicólogos dando consejitos’, sino de ‘llevar a cabo un acompañamiento personalizado que valore, de forma objetiva, la evolución en la vida espiritual y eclesial de la persona, su apertura a Dios y su entrega a los demás. Y también las posibles patologías que pueda tener y que le impidan vivir con el equilibrio que necesita la vocación o detectar las necesidades psicológicas y las carencias afectivas que con un buen diagnóstico y un buen tratamiento pueden irse superando’.