Durante su mensaje de Pascua tras la misa del Domingo de Resurrección, el papa Francisco expresó su esperanza en el acuerdo sobre el programa nuclear iraní firmado recientemente en Suiza. Desde el balcón de la logia central de la basílica del Vaticano, el pontífice deseó que ese acuerdo “sea un paso definitivo hacia un mundo más seguro y fraterno”.
El acuerdo preliminar alcanzado el jueves pasado prevé que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán sea limitado y supervisado por un periodo de hasta 25 años, mientras que el 95 por ciento de uranio ya producido deberá ser diluido o enviado al exterior. A cambio, se levantarán “todas las sanciones” contra Teherán impuestas por Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos, cuyo Congreso debe aprobar este entendimiento vinculado con la nación persa.
“El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer”. Es necesario “que no se ceda al orgullo que fomenta la violencia y las guerras” y se “tenga el valor humilde del perdón y de la paz”, dijo Francisco, quien leyó el mensaje e impartió la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo).
Bajo la incesante lluvia que caía ayer en Roma, Francisco se asomó al balcón para dar el mensaje de Pascua en el que enumeró y pidió la paz en todos los conflictos aún abiertos en el mundo. Reclamó alivio para los cristianos perseguidos por su fe e imploró la paz en Siria, Irak, Libia, Yemen y en los otros lugares donde siguen conflictos abiertos.
“Pedimos a Jesús que alivie el sufrimiento de tantos hermanos nuestros perseguidos a causa de su nombre”, dijo el pontífice.
Imploró “que crezca entre israelíes y palestinos la cultura del encuentro y se reanude el proceso de paz, para poner fin a años de sufrimientos y divisiones”. Francisco recordó a todos los que han perdido su vida por los conflictos y los que ha sido secuestrados. Y especialmente “a los jóvenes asesinados el pasado jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia”.
