Buenos Aires, 4 de octubre.- La actualidad de Boca no es grata. Al contrario. Las últimas horas han sido testigo de muchas dudas e incertidumbres, sobre todo con la permanencia en el cargo de Claudio Borghi. Por ello, en el mundo Xeneize, todos esperan que aparezca la figura del plantel para ponerse el equipo al hombro en la cancha y revertir el mal presente futbolístico que arrastra el club de La Ribera.
Pero no. Porque el ídolo no está en su plenitud física: se encuentra recuperándose de una lesión (podría reaparecer en la fecha 11 ante Huracán) y porque no quiere apurar su vuelta, lógicamente. Por ello, hoy estaba previsto que Juan Román Riquelme (junto con el resto de los lesionados del plantel), el jugador estrella de este golpeado Boca, se entrenara bajo la supervisión y control de los preparadores físicos para volver en tiempo y forma al equipo que, por ahora, comanda el Bichi Borghi. Pero no. La práctica que debía llevarse a cabo esta mañana bajo las órdenes de los Profes no se realizó. Fue suspendida. Y, tal vez, lo más llamativo fue que no se presentaron ni los preparadores físicos ni el propio futbolista… ¿El primer paso del adiós?
La realidad es que Borghi, tras renunciar en el vestuario y quedarse a pedido de jugadores y dirigentes, por estas horas está abatido y no le encuentra salida a la situación. "Está un 90% afuera", le dijeron a Olé desde la intimidad del club. Borghi está golpeado y, una de las últimas jugadas que restan, es intentar convencerlo de que siga en el cargo. Battaglia y Viatri, quienes fueron a hablar con el técnico inmediatamente finalizó el partido y le pidieron que se quedara, sirvió para postergar la decisión. Nadie sabe si será suficiente para impedir que se vaya.
