El Gobierno lanzará en dos semanas un canje de bonos ajustados por inflación por un título a tasa BADLAR, con el fin de despejar los vencimientos de 2010 y 2011 y generar un ahorro de 3 mil millones de dólares en esos dos años, según confirmó ayer una calificada fuente del Ministerio de Economía.
La operación que sería presentada en no más de 15 días involucra papeles por unos 20 mil millones de pesos -equivalentes a 6 mil millones de dólares- de los cuales cerca de 45% están en poder del Estado.
El canje apunta a rescatar los préstamos garantizados que aún están en circulación, BODEN 2014 y PRE9, entre los papeles de mayor relevancia. Las características financieras del nuevo bono aún están en estudio.
En su fundamento la operación pretende desterrar el impacto de la inflación en los bonos de deuda pública y reemplazarlos por un título con una tasa de ajuste que es tradicional en el mercado financiero (promedio de la tasa de intereses interbancaria).
La fuente insistió en un concepto que el Ministerio de Economía había esgrimido en ocasión de la propuesta de pago anticipado de Boden 2012: "Para nosotros es todo ganancia".
"Si aceptan el canje -explicó- porque generamos un ahorro y si no, será porque les gusta el CER".
El CER es un indicador de actualización que surge directamente del índice de precios al consumidor, actualmente muy cuestionado por la intervención en el INDEC del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Seguimos con la intención de despejar el panorama financiero y nos centramos en los bonos cortos", precisó el vocero, quien además indicó que el ahorro de servicios previsto es de 1.000 millones de dólares para 2010 y de 2.000 millones de dólares para 2011.
El portavoz descartó que se avance con canjes de bonos largos y desechó la posibilidad de una operación "como por ejemplo con los bonos cuasi Par porque no tendría ganancia para nadie".
El universo de títulos a canjear ha sufrido un proceso de cambio de tenedores y en la actualidad "la mayor parte están en inversores locales y el 45 en manos del Estado" por lo que facilitaría el swap por parte del Gobierno.
Consultado sobre la situación financiera del país, la fuente adelantó que se buscará encauzar la situación con el Club de París, aunque reconoció que existen dificultades para encontrar puntos de acuerdo desde donde iniciar el diálogo.
Al mismo tiempo, admitió que se procurará encarar una oferta para los holdouts -tenedores de deuda que no ingresaron al canje- pero se abstuvo de precisar plazos ni montos.
"Tendrá que ser una oferta peor a la de 2005", enfatizó, aunque al mismo tiempo señaló que existe "cierta predisposición de un sector de los holdouts para alcanzar un acuerdo".
Además, indicó que la deuda no regularizada asciende a 25 mil millones de dólares, de los cuales "sólo 5 mil están en juicio". Señaló que la "idea es poder cerrar una propuesta que atraiga entre 12 mil y 15 millones de dólares" y así ir mellando el poder de los fondos buitres que accionan en la Justicia de los EEUU.
Sobre la deuda con el Club de París estimó que asciende a 8 mil millones de dólares, habiendo operado todos los vencimientos de más alto monto.
