‘Hemos decidido venirnos a vivir acá para cuidar más la finca. Ahora voy a poner cercos con electricidad y más luces porque ésto ya es tierra de nadie’, afirma preocupado Rudy Zárate, uno de los dueños del criadero de chanchos Rucal, en San Martín. Dice que la situación llegó al límite. Al cabo de 33 días sufrieron tres robos en la finca. En el primer hecho sustrajeron máquinas por un valor de 50.000 pesos y los dos últimos ataques delictivos se llevaron 23 lechones de los galpones.

El último de los robos ocurrió ayer en la madrugada, dentro de ese predio situado en calle Yapeyú, cerca de Divisoria. Los ladrones se metieron por los fondos de la finca atravesando el cerco y los parrales hasta que llegaron a los galpones de los chanchos. Ahí rompieron el candado de una ‘Lechonera’, manotearon 8 lechones y se los llevaron en medio de la oscuridad.

El casero, de apellido Carrizo, escuchó el ruido de una moto y los ladridos de los perros. Cuando salió y empezó a buscar a los ladrones entre los parrales vio los bultos de al menos dos personas que escapaban hacia el río San Juan. Largó un tiro con su escopeta, pero los delincuentes igual escaparon.

Lo de ayer fue casi lo mismo que sucedió el 24 de mayo pasado, contó Zárate. Aquella vez, se supone, actuaron más de dos sujetos porque abrieron el galpón de madrugada y robaron en total 15 lechones. Cada uno de esos animales cuesta en el mercado aproximadamente 1.300 pesos, explicó.

A ese robo hay que sumarle el ocurrido el 15 de mayo en el mismo predio, aunque en dicha oportunidad entraron al depósito y un laboratorio. Los delincuentes sustrajeron una máquina grande de soldar, una bordeadora, otras maquinas de mano, numerosas herramientas, un microscopio y hasta una carretilla, todo por un valor de 50.000 pesos, denunciaron. ‘Antes teníamos robos cada dos años y siempre era alguna cosita que dejábamos afuera. Pero hoy no podés dejar nada afuera. Hay robos muy seguidos en esta zona que era tranquila y muchos vecinos lo sufrieron, se llevan hasta los conejos’, afirmó.