El Día del Inmigrante, celebrado ayer en nuestro país fue establecido en 1949, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. La fecha fue escogida en virtud de un decreto firmado por el Primer Triunvirato -en 1812- en el cual este gobierno colegiado promovía la inmigración a nuestro país. San Juan desde siempre fue un lugar receptor por excelencia de inmigrantes, especialmente de españoles, los cuales llegaron en distintas oleadas inmigratorias, contribuyendo todos ellos a conformar nuestra particular idiosincrasia social, la cual indudablemente es la principal matriz cultural sanjuanina.
La trágica guerra civil española fue uno de los motivos que los hizo venir, huyendo de los horrores de la guerra, y también buscando nuevos horizontes laborales y un sitio con paz y futuro. Algunos llegaron por que ya tenían familiares en San Juan, otros porque sabían que el paisaje geográfico y social se parecía al de sus lejanas comarcas cortijeras.
En este caso evoco la historia de don Manuel López García, una persona que luego de muchas luchas y contratiempos, vio por fin consumado su anhelado proyecto. Nacido en 1920 en el cortijo "Los Santiagos" en Granada, tuvo la mala suerte de hacer su servicio militar en el momento en que estalló aquella larga guerra. Varios años estuvo lejos de su hogar, añorando a su familia, sin saber que suerte había corrido. Años más tarde, ya casado y con dos de sus hijos, se vino a la Argentina. Las noticias que le daban algunos de sus familiares, ya radicados en San Juan, eran alentadoras. Llegó alrededor de 1950 al Puerto de Buenos Aires en un buque llamado "Juan de Garay". Me contaba que en esos días el gobierno pedía ansiosamente dadores de sangre, se necesitaban para Evita, que ya estaba muy enferma.
Don Manuel, agricultor por excelencia, anhelaba una parcela de tierra para comenzar urgentemente a trabajar. Se inició como contratista en Chimbas. De sol a sol trabajaba, arando, "sacando melgas", cultivando papas o vid, regando en la noche, y sobre todo ahorrando hasta el último centavo.
Con muchísimo esfuerzo, él y su familia consiguieron que sus aspiraciones se hicieran realidad.
