River Plate alcanzó a Instituto de Córdoba y Rosario Central en la punta de la Primera B Nacional, tras vencer a Chacarita por 2-0, de visitante en el estadio Ciudad de La Plata, por la vigésima fecha.
El triunfo del equipo de Matías Almeyda, décimo en la temporada, se abrió con un tanto en contra de Damián Toledo y se cerró con un golazo de Lucas Ocampos, a los 33 y 39 minutos del primer tiempo.
El delantero franco-argentino David Trezeguet debutó oficialmente en River con su ingreso a los 33 minutos del segundo tiempo y tuvo nula participación.
Antes de abandonar la cancha, en el último cambio para River, Alejandro ‘Chori‘ Domínguez se increpó cara a cara con el capitán, Fernando Cavenaghi, tras recibir una recriminación de juego.
River, que sumó 37 puntos, recuperó la vanguardia después de siete partidos y en la próxima jornada la defenderá ante el Independiente Rivadavia de Mendoza de Cristian ‘El Ogro‘ Fabbiani, en el Monumental.
Contrariamente, Chacarita permanece en el último puesto con 14 unidades, acumula nueve partidos sin triunfos y está muy comprometido con el promedio del descenso. En la próxima fecha, Chacarita visitará a Sportivo Desamparados, en un duelo de rivales directos en la lucha por la permanencia.
CON AYUDA
Pese a las evidentes diferencias de ambas campañas, el partido se destrabó con un ‘blooper‘ de la defensa local cuando un centro enviado al área por Alejandro Domínguez, buscando a Fernando Cavenaghi, fue rechazado de cabeza por Sebastián Pena, con la mala fortuna que la pelota rebotó en Toledo, su compañero en la zaga central, y terminó dentro del arco de Nicolás Tauber, quien no llegó en la estirada.
Hasta ese momento, Chacarita le había complicado el partido a River en la mitad de la cancha y hasta tuvo alguna aproximación ofensiva para esperanzarse con la ventaja parcial.
Pero la inesperada apertura del marcador y el siguiente golazo de Ocampos, que sorprendió con un derechazo al ángulo superior desde el borde del área, resolvieron el juego de manera anticipada.
Entonces, el equipo ‘millonario‘ consiguió tranquilidad para superar un compromiso que pudo complicarse en caso de extenderse el cero durante su transcurso.
Es que los dirigidos por Almeyda mostraron poca comunicación entre sus jugadores creativos y llegaron a lastimar al rival con errores ajenos y aciertos individuales.
Conseguida la ventaja, priorizaron la tenencia de la pelota, sin agresividad, para asegurar un resultado que despeja el clima tenso luego de las derrotas en los superclásicos de verano y el empate con Almirante Brown, en Isidro Casanova.
Por eso, el segundo tiempo del partido tuvo un desarrollo lento, previsible y sin llegadas por parte de ambos equipos.
River ya no quería y Chacarita, nunca pudo.
