La reunión de siete horas, celebrada el viernes último en la ciudad de San Carlos de Bariloche, por los 12 países miembros, como todas las que se hacen últimamente, no es otra cosa que para medir fuerzas ideológicas, entre la derecha de Alvaro Uribe, la izquierda recalcitrante de Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, la moderada de Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, Tabaré Vázquez y Fernando Lugo, y la acomodaticia de Alan García y Michelle Bachelet que juegan su ideología por una lado y su practicidad cuasi neoliberal del otro, teniendo las economías de mayor crecimiento.
Alvaro Uribe salió muy bien parado en la problemática reunión de la "Divisur", teniendo en cuenta que estaba en el banquillo de los acusados y fue debido a él que esta reunión del Unasur fue convocada por Hugo Chávez con la ayuda de su discípulo Correa. Uribe afirmó que su acuerdo estaba cerrado y no merecía revisión, que su país era soberano y que si bien los ministros de Defensa del Unasur podrán observar lo que sucederá con las bases, logró que en la declaración final también se estableciera que a cambio de esa observación, se deberán revisar los acuerdos militares de otros países, las operaciones de la guerrilla de las FARC en Colombia y Ecuador; a la vez que reclamó a los presentes una mayor cooperación para cumplir con estos objetivos.
Cristina Fernández de Kirchner se comportó como siempre: jugando a la gran demócrata pidió relajamiento y bajar los decibeles, todo lo contrario a lo que practica internamente. Hugo Chávez sacó a relucir el viejo y manido argumento de que Estados Unidos quiere controlar e invadir a Venezuela y que trae "vientos de guerra", como si los yanquis necesitaran ir a Colombia para preparar una invasión. A EEUU le alcanzaría para ello, con un solo portaaviones ubicado frente a Isla Margarita. Y Correa, escondido detrás de su arrogancia, sacó a relucir sus bravuconadas para seguir evadiendo las evidencias de los videos secuestrados a las FARC y certificados por la Interpol, que lo señalan como a uno de sus socios en su primera campaña electoral.
Parecía que tratando de expulsar a los estadounidenses de América latina, algo que ya han hecho Morales, Chávez y Correa, le estaban sirviendo en bandeja el territorio colombiano y sus alrededores a las FARC para que sigan extendiendo su manto de terrorismo y narcotráfico. En realidad ninguno de los países presentes en Bariloche puede demostrar lo que realmente es necesario para combatir el narcotráfico, algo que Uribe viene consiguiendo de Barack Obama y antes de George W. Bush: inteligencia.
Me refiero a inteligencia, sin sarcasmos, inteligencia militar y estratégica.
En síntesis: Ningún sistema militar de los países latinoamericanos tiene la capacidad para combatir al narcotráfico, ya que éste los supera en estrategia y muchas veces en recursos. Los aviones Awacs de reconocimiento y otros pertrechos tecnológicos de inteligencia que provee los Estados Unidos, son los únicos elementos capaces de lidiar con los narcos y evitar que su accionar se siga desparramado por toda la región. Es por eso que no se entiende toda la tozudez y desvarío de los radicalizados presidentes de la Unasur por el apoyo que el gobierno de los Estados Unidos brinda a la región.
