Creativas, puntillosas, innovadoras. Un grupo de artistas, diseñadoras y artesanas trabajaba por separado cuando un día decidieron unirse. Entonces nació Arquetipas, una tienda de regalos artesanales manejada por siete mujeres que exponen y venden lo que hacen, desde carteras y bolsos tejidos, a fragancias de autor o alpargatas sublimadas. Las chicas comparten gastos de alquiler y mantenimiento y en su expansión, ahora también comercializan productos de otras emprendedoras.
‘La característica de Arquetipas es que supera al grupo en sí. Hay chicas como algunas fundadoras que ya no están, pero seguimos funcionando. No somos una cooperativa, sino una especie de sociedad que se diferencia por la pluralidad de productos que ofrecemos y porque tenemos en el local de venta nuestro espacio de encuentro’, dijo Ana Cascón.
Las integrantes del grupo tienen sus marcas por separado y en el local agrupan sus productos por separado. Se turnan para atender, porque todas tienen actividades extras. Es que las que son mamás, tienen otros trabajos o estudios. Así, Ana y Miriam Pérez venden productos tejidos y accesorios, Noelia Lezcano artesanías en crochet y bordadas, María Beatriz Bórbore elabora fragancias, Flavia Sánchez y Marina Ariza realizan cerámicas y Daniela Valerio hace sublimados en diferentes objetos. A ellas, se suman artistas y artesanas colaboradoras, que tienen en exhibición y venta sus productos pero no atienden el local.
Desde 2011 que funciona Arquetipas y las chicas fueron reinvirtiendo ganancias para ir creciendo, por lo que a nivel individual adquirieron maquinas especiales para abaratar costos y tiempos de producción, a la vez que también tomaron créditos de organismos provinciales. De todos modos, la meta que persiguen es justamente seguir invirtiendo para dar un salto y vender algunos de sus productos a mayor escala. ‘Lo que pretendemos es mantener nuestro sello artesanal pero con mayor producción, para responder a pedidos que suelen surgir incluso de otras provincias’, agregó Ana.
