Buenos Aires, 4 de enero.- La cordillerana localidad de Fiambalá, última población importante al oeste de la provincia de Catamarca, vive hoy la euforia del Dakar 2010, siendo ese el punto final de la tercera etapa de la prueba, que desde mañana trasladará la competencia por una semana a territorio chileno.

Fiambalá se encuentra a 350 kilómetros al oeste de la capital provincial, San Fernando del Valle de Catamarca, en el camino que cruza a Chile por el corredor bioceánico de Paso de San Francisco.
Fiambalá fue fundada en 1702 por Diego Frites de Carrizo, en un gran valle emplazado en plena zona cordillerana.

En la actualidad es posible apreciar en todo el valle extensas plantaciones de olivos y vides, a partir de estas últimas se elaboran reconocidos vinos regionales. Tejidos, mantas de alpaca y llama y cubrecamas bordados son otros de los productos regionales más característicos.

La ciudad espera expectante y para asegurar a personas y bienes se han instalado 500 efectivos de la Policía y 200 de Gendarmería Nacional y de policía científica del país vecino de Chile.

El tiempo está hoy con cielo semi nublado, y la temperatura al mediodía es de 24 grados, con viento del sudeste, previéndose una máxima de 27 grados.

Además, como Fiambalá solo tiene alojamiento para unas 600 personas, la capacidad hotelera de Tinogasta, distante a 65 kms se ha colmado, por tal motivo fueron habilitadas casas de familias y otros albergues para recibir a los turistas, que se estima en unos 12.000.

El ‘Vivac‘ o campamento que albergará a los corredores, máquinas y colaboradores, se ha montado en el mismo parque cerrado, a 5 kilómetros del pueblo, consistente en carpas estructurales, que conforman una superficie de 100 mil metros cuadrados, el doble del año pasado.