San Juan, 13 de julio.- Los casos de Pablo Aguiar, el hombre que recibió 11 puñaladas en la madrugada de ayer y quedó al borde de la muerte, y de Jorge Moreno, quien sufrió un impacto de bala y falleció, anoche, conmocionan a la provincia. Ambos intentaron evitar que les robaran en sus viviendas. Su situación se suma a la otros dos hombres que padecieron lo mismo este año. Uno de ellos tenía 71 años y murió por un ataque y el otro, tenía 44 y sufrió 5 disparos.
La muerte de Guillermo Alcayaga (71) se registró en abril pasado, en su casa de la zona de El Rincón, en Albardón. La víctima fue hallada por la Policía, que encontró la puerta forzada, la vivienda revuelta y el cuerpo tirado, con marcas en el cuello y, al menos, un golpe en la cabeza.
Tras la autopsia se supo que el deceso se produjo por una falla cardíaca durante el intento de robo. Días más tarde, dos personas se entregaron y confesaron que ingresaron a la vivienda con el fin de robar dinero para comprar drogas y que la víctima se descompuso. El hecho fue caratulado como homicidio en ocasión de robo.
A su vez, un mes después se registró el caso de Marcelo Omar Godoy, un albañil de 44 años que fue asesinado con 5 disparos. El hecho sucedió en una precaria vivienda de San Martín. Los atacantes, que más tarde fueron detenidos, llegaron con el objetivo de robar un dinero que Godoy habría cobrado por una indemnización.
En 2008, dos casos generaron conmoción
En 2008 hubo dos asesinatos en situación de robo que se produjeron con un mes de diferencia y repercutieron fuertemente entre los sanjuaninos.
Uno de ellos fue el de Mauricio Tello, un almacenero de 29 años que fue asesinado en Rawson durante un asalto a su negocio. La víctima era muy conocida por sus vecinos y tenían gran cantidad de familiares y amigos que hasta hicieron marchas y un chocolate en su nombre para que el caso no se olvidara.
Finalmente, la Justicia condenó a Juan Marcelo Leiva, de 27 años, por el crimen. El hombre fue acusado de homicidio doblemente agravado, portación ilegal de arma de guerra y tentativa de robo agravado.
El otro caso fue el de Mauricio Vega, de 32 años. El hombre era remisero y mientras trabajaba en la noche subió a su auto a tres personas. Ellos le pegaron un tiro en la nuca para robarle el tarifador. Su muerte caló hondo entre los taxistas y remiseros de la provincia, que hicieron gran cantidad de marchas y pedidos de seguridad.
Por el hecho condenaron a José Sánz, de 24 años, con 14 años y 8 meses de prisión por homicidio en ocasión de robo.
