Mendoza, 12 de junio.- Los estudiantes, que prefirieron mantener el anonimato, afirmaron al diario El Sol de Mendoza que el docente Marcos Samaja, encargado de impartir la cátedra "Psicología del Adulto y del Geronte" en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Católica (UCA) de Mendoza, de forma extracurricular suele repartir estos textos mediante los cuales brinda instrucciones o herramientas para salir de la homosexualidad, o evitarla.
"El año pasado tuvimos una fuerte discusión, luego nos pedimos disculpas, pero fue bastante intensa. Me dijo: ‘Vos no te das una idea de las aberraciones que cometen los homosexuales. En el 90% de la homosexualidad hay sida’", relató una de las alumnas en declaraciones al sitio web.
El juego de fotocopias al que hacen referencia los jóvenes consta de siete páginas en las que se narran diferentes historias de vida, como la de personas que crecen en un hogar con un padre homosexual, además de afirmar que es posible abandonar esta orientación sexual.
Entre otras cosas, el texto asegura que al abandonar esa elección sexual se logra "poner paz y felicidad en sus vidas".
Incluso, la página final ofrece un decálogo destinado a padres y madres para la prevención del desarrollo de la homosexualidad en sus hijos.
"Si fuese material de la facultad, lo sabría, pero no tenía ni idea. Las autoridades no deben saberlo tampoco. Seguramente, el profesor lo hace de manera independiente", aclaró un empleado de la UCA, según informó El Sol.
El diario intentó averiguar si las autoridades universitarias tenían conocimiento de estas copias. Pero no se pudo tener la respuesta del rector Víctor Manuel Fernández, cuya oficina funciona en Buenos Aires. Tampoco respondieron el decano, Augusto Baracchini, ni el director de la carrera, Marcelo Pablo. El primero no atendió porque no estaba y se sugirió presentarle una carta con las preguntas; el segundo, no podía ser interrumpido porque estaba evaluando la presentación de unas tesis, según el diario.
En tanto, el profesor Marcos Samaja fue consultado en la sede de la Facultad sobre esta situación, pero aclaró que sólo respondería por mail. Luego de mandarle dos correos electrónicos, el profesor puso tres condiciones para contestar. La primera era saber el nombre de la alumna o alumno que había pasado los datos; la segunda, saber cuándo sería publicada la nota, y la tercera condición fue tener de antemano una copia firmada y sellada del contenido del artículo periodístico.
Como la respuesta fue negativa, Samaja no expuso sus argumentos al respecto.
