Muchas veces necesitamos expresar con palabras nuestros pensamientos y nada mejor que hacerlo por escrito. Esa necesidad es mayor, cuando se viven tiempos de crisis, aunque a veces las mismas no son negativas sino de decadencia que es algo muy distinto y que no es del caso explicar aquí. Eso se ve muy bien en Historia.

Parece que viviéramos un mundo al revés, como muy bien expresó V. Massuh: "Un cantante de moda desencadena un histeria multitudinaria, un lector de avisos o groserías difundidas por radio se convierte en consejero de formidables audiencias, un político afortunado, resulta un dechado de virtudes redentoras, un deportista de éxito aparece como el arquetipo del héroe vernáculo, un par de consejos chatos, son recibidos como la sabiduría suprema del ser nacional…

Un acto mediocre tiene vastas audiencias en vilo y al borde del éxtasis, una ristra de muecas o palabras tontas que pasan por TV apresan la mente de millones de seres. Compárese la insignificancia del estímulo con la magnitud de los efectos”.

Hoy nosotros no tenemos que admirarnos y sorprendernos de las cosas que estamos viviendo, no han surgido por generación espontánea, vienen desde hace tiempo preparándose y desde otros gobiernos. ¿Que hoy se ha perdido el hábito de la lectura? vaya que novedad, si hasta en los textos escolares se ha suplantado el texto por la imagen. Y no digamos nada de las violencias y pornografías que se presentan a diario y a cualquier hora por los diferentes medios, es como si estuviéramos huérfanos de arquetipos.

Nosotros mismos tenemos culpas, no somos inocentes. Se ofende al prócer máximo de San Juan y a la ciudadanía por haber esperado el mes de septiembre para hacer el homenaje a quien lo denigra, que está en su derecho de pensar como piensa.” ¿Que dijimos en ese momento? ¿Y las Instituciones, donde están? Me parece que lo que sobran son los rimbombantes homenajes, pero cuando hay que salir a la palestra miran para otro lado.

Con respecto al tema, en estos días la ciudadanía se manifiesta en comentarios y de manera privada, como si tuvieran miedo de expresarse públicamente. Nosotros y como desagravio al prócer nada mejor que hacerlo con las palabras de Amado Nervo al decir:

Puede una gota de lodo sobre un diamante caer/ y puede también de este modo su fulgor oscurecer/ pero aunque el diamante todo/ se encuentre de fango lleno/ no perderá ni un instante/ y a de ser siempre diamante/ por más que lo manche el lodo.

Hoy la barbarie está presente en todas partes, no culpemos al gobierno. Nosotros no somos víctimas inocentes, no respetamos ni la ley ni nada de nada, baste ver las noticias de todos los días. Tampoco defendemos nuestros derechos, ni nos hacemos oír. Así lo negativo ha llegado hasta la puerta de nuestras casas.

¿Porque no educar al pueblo, por ejemplo en el cuidado que debe tener con las cosas públicas? Los gobiernos hacen las obras y a la semana ya fueron destruidas. ¿Cuánto durarán los arreglos de la Plaza 25 de Mayo?

Así nos verán en el exterior con una imagen distorsionada y elaborarán un estereotipo de la mayoría de los argentinos que no corresponde a la realidad.

Hay gente de todos los niveles que trabaja seriamente en el lugar asignado y desempeñan correctamente los roles que le tocan en suerte. Hay pobreza, que siempre la hubo y habrá, pero dignísima, el salario se gana y ganaba honestamente con trabajos. Hay personas que han trabajado por décadas, que cuando se jubilan a pesar de haber aportado toda la vida, el Estado injustamente les retribuye con miserias. ¿Es o no esto una injusticia?

Todos los sensacionalismos con que nos bombardean, diluyen lo positivo del pasado y del presente, que es de vital importancia para plantear correctamente los problemas de identidad de un pueblo. ¿Qué ejemplo les estamos dando a los niños y jóvenes que serán los futuros gobernantes del mañana? Si se olvida o desconoce el esfuerzo, el mérito verdadero de una persona, si destacamos sólo lo negativo, sin intentar siquiera modificar esa realidad. No es haciendo una historia sesgada como se solucionarán los problemas. En toda sociedad hay que mirar para atrás y también al presente, buscando y mostrando los arquetipos, personas que en vida dejaron improntas positivas, que vivieron en plenitud sus vocaciones y con lealtad a sus ideales. Personas que pasaron por la vida, pero se quedaron en la Historia.