Buenos Aires, 22 de junio.- Era una noche de un calor denso y Valentina se vistió para ir a un cumpleaños de 15. En la fiesta, cenó y bailó con las otras quinceañeras y, cuando se hicieron las 12, llegó Julián, un chico de 18 años que desde hacía unos meses era su novio. Tras bailar, decidieron salir a tomar aire al parque.

Allí cinco hombres armados los sorprendieron, los arrastraron detrás de un montículo de tierra, los obligaron a tener relaciones sexuales y, como no pudieron, hicieron que Valentina les practicara sexo oral a todos cuando aún estaba encima de Julián.



“Les dimos los dos celulares y creímos que se iban a ir, pero no: nos dijeron ‘vamos para allá’”, contó la adolescente. Les rogó que no la hicieran desnudar a ella, pero le sacaron todo, empezaron a tocarla y a penetrarla con los dedos.


“Me preguntaban si yo eran virgen, les dije que sí, y querían que tuviéramos relaciones sexuales nosotros dos ahí, para mirarnos. Obviamente que no podíamos. Me seguían tocando. Nosotros fingíamos que lo hacíamos, pero se dieron cuenta de que no podíamos. Entonces uno dijo: ‘Bueno, que me la chupe’. Y me hicieron hacerles eso. No sé, a 3, a 4, a todos… No sé porque cerré los ojos”. Después la obligaron a practicarle sexo oral a su novio y les sacaron fotos.

Lo que pasó en los días siguientes les mostró que la pesadilla apenas estaba empezando. Valentina y Julián siguen juntos, pero algo dejó de ser como era, para siempre. “Ya no es ella”, dice su mamá. Ahora tienen miedo de salir solos, de cruzarse con extraños y de caminar por la calle como lo hacían antes, cuando solo sentían la alegría de andar así: tranquilos, sonriendo, agarrados de la mano.