Próximos a otra compulsa electoral, abundan las encuestas para determinar el posicionamiento de los distintos candidatos. Es el momento de tener en cuenta la fiabilidad de estos sondeos, en relación a quienes son sus responsables y los medios por los que se realizan.

Gracias a la popularización de la red, se han generalizado las encuestas a través de Internet que permiten la participación cada vez de un mayor número de personas. Del prestigio que tenga cada uno de estos sitios de la web dependerá el grado de confianza que le conferirá el ciudadano. En ese sentido, en lo que respecta a la recolección de los datos, se dispone de recursos informáticos para evitar la manipulación tanto de los responsables de la encuesta como de las personas que votan.

Un ejemplo de ésto lo dio hace poco, el sitio digital de un diario de tirada nacional, cuando detectó manipulación en una encuesta referida a declaraciones de la ministra de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, sobre el papel de los medios y la inseguridad. Al advertir un brusco cambio en la tendencia de la consulta pidieron a expertos informáticos que analizaran los datos para determinar de dónde provenían los IP (Protocolo de Internet), un número irrepetible que identifica a cada computadora. Se detectó que desde un mismo punto se habían enviado más de 4000 votos.

La posibilidad de averiguar la procedencia de las respuestas, o el envío de comentarios, por más que se falseen otros datos, otorga confiabilidad al sistema. Sólo hay que estar dispuestos a realizar los chequeos cada vez que hay dudas.