Cada año, en el mundo, hay aproximadamente 8 millones de personas que contraen tuberculosis, y de ese total son 2 millones las que mueren a consecuencia de esta enfermedad que es considerada como la mayor asesina del mundo, al provocar enfermedades infecciosas en las mujer en edad reproductiva y convertirse en la principal causa de decesos entre las personas con Sida.

La tuberculosis ha sido definida como una infección bacteriana contagiosa que compromete principalmente los pulmones, pero puede propagarse a otros órganos. Puede afectar al sistema nervioso central, el sistema linfático, el sistema circulatorio, el sistema genitourinario, el aparato digestivo, los huesos, las articulaciones e incluso la piel, y se contagia por vía aérea, cuando las personas infectadas tosen, estornudan o escupen. Los síntomas son tos crónica, con flemas, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso, aunque pueden darse otros tantos síntomas al poder infectar a otros órganos.

Fue el médico prusiano, Robert Koch, quien en 1882 empleó un novedoso método que lo aplicó a muestras de esputo procedentes de pacientes con tuberculosis, revelándose por primera vez el agente causante de la enfermedad: el Mycobacterium tuberculosis, o bacilo de Koch, en su honor.

Sonia Manrique de Martín, referente del Programa Provincial de Tbc, que depende de la División de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, sostiene que aunque los casos en San Juan no son numerosos esporádicamente se presentan algunos que requieren la urgente intervención para evitar el contagio.

Aunque no se precisaron números se asegura que los casos en nuestra provincia está dentro de la media de los casos que se registran en el país y que la tasa de la enfermedad se mantiene en un promedio anual sin disminuir ni aumentar.

La experta agregó que se trata de una patología totalmente curable si se realiza el tratamiento adecuado en tiempo y forma, el que es gratuito y provisto totalmente por el Ministerio de Salud Pública.

Si bien el tratamiento de la enfermedad es complicado y requiere largos períodos, de más de 6 meses de exposición con varios antibióticos, es ambulatorio, observado por los especialistas del Servicio de Tisiología del Hospital Marcial Quiroga y se sigue en los domicilios, sin necesidad de internación o de cambio de vida.

Investigaciones científicas han determinado que durante los últimos años, la tuberculosis ha presentado una creciente resistencia a los múltiples antibióticos, por lo que sigue siendo de fundamental importancia la prevención de esta enfermedad mediante campañas de vacunación mediante la aplicación de vacunas, especialmente la Bacillus Calmette-Gúerin (BCG).

En nuestro país existe un programa nacional de control de la tuberculosis que determina que el Ministerio de Salud Provincial cumpla una serie de funciones a los efectos de evitar la propagación de la enfermedad. Entre ellos proponer planes y estrategias de control, asegurar el abastecimiento regular de medicamentos, insumos de laboratorio y otros necesarios para ejercer las actividades de control de la enfermedad.

Por otra parte, el programa provincial de control de la tuberculosis se ha propuesto, según informó Sonia Manrique, fortalecer la red de atención del paciente, proveyendo la medicación al centro de salud más cercano al domicilio del paciente.

Otro objetivo es modificar el perfil prototípico del enfermo de tuberculosis, considerando que ya no se trata de una enfermedad que afecta solamente a personas de determinado estrato social. También trabajar intersectorialmente para erradicar la discriminación que esta patología provoca.

Entre otros objetivos está el de acompañar al paciente y su familia en todo el proceso de recuperación, desde una perspectiva profundamente humana y concientizar a la población sobre su derecho a solicitar estudio de baciloscopía en cualquier centro de salud ante la menor presencia de síntomas asociados a la patología.

Hay una serie de medidas preventivas para evitar la enfermedad, a partir de evitar su contagio, que es el medio de transmisión más probable. De acuerdo a ellas la persona infectada debe protegerse siempre que tosa con pañuelos desechables. Se evita, así, el efecto aerosol. Lavado de manos después de toser. Ventilación adecuada del lugar de residencia. Limpiar el domicilio con paños húmedos. Utilizar mascarilla en zonas comunes. Restringir visitas a personas no expuestas a la enfermedad. Garantizar adherencia al tratamiento y no fumar, ya que el cigarrillo no causa tuberculosis, pero sí favorece el desarrollo de la enfermedad.

La tuberculosis es considerada una de las primeras enfermedades humanas de las que se tiene constancia. En América del Sur, las primeras evidencias de la enfermedad se remontan a la Cultura Paracas, entre los años 750 aC y 100 dC. Varios estudios sobre esqueletos de Sonoma (California), Nazca (Perú) y Chávez Pass (Arizona) confirman la extensión y abundante difusión de la enfermedad por todo el continente