Aún no amanecía cuando Carlos Orellano, un empleado bancario de 62 años, salió a buscar como todos los días un ejemplar de DIARIO DE CUYO que le dejan en el patio delantero de su casa en el barrio FOEVA, Capital. Pero ayer esa rutina se quebró de la peor manera: dos sujetos que estaban ocultos en el garaje de la casa, lo sorprendieron y le taparon la cabeza con su propia campera. Los ladrones golpearon al hombre en la cabeza y le provocaron varias heridas: ‘danos la plata, queremos la plata’, habrían repetido varias veces los malvivientes mientras lo atacaban. Sin más opciones, el bancario los llevó adentro y les entregó el dinero que ocultaba su anciana madre en un mueble: nada más y nada menos que 100.000 pesos, dijeron fuentes policiales.
Todo ocurrió entre las 6 y las 6.30 de ayer en la casa 10 del pasaje Esteban Echeverría 1.676 de ese barrio capitalino. Al momento del ataque, en esa casa se encontraban Orellano y su madre, Margarita Herrera (94 años, jubilada y pensionada), informaron fuentes policiales. Este diario trató de obtener una declaración de las víctimas, pero una familiar dijo ‘no vamos a decir nada, estoy atendiendo a mi madre en este momento’.
La versión policial indica que el bancario fue a recoger el diario en el patio y allí fue atacado por dos sujetos que se ocultaban detrás de su camioneta 4×4. Los ladrones le cubrieron el rostro con la campera y le pegaron exigiéndole la plata. De ahí, lo llevaron adentro y la víctima los guió hasta la habitación donde su madre dormía. A todo esto, ni la madre ni el hombre nunca lograron ver a los ladrones y tampoco si estaban armados, dijeron en la Policía.
Lo concreto es que el bancario les mostró un secretero donde estaba la plata que buscaban. De allí, los ladrones sacaron 100.000 pesos que eran ahorros de la mujer, indicaron las fuentes. Con el dinero en mano, los sujetos dejaron tirado a Orellano en el comedor y huyeron a pie. Para los pesquisas era claro que el golpe contra al bancario y su madre contó con datos de un entregador y por eso, investigaban al círculo íntimo de las víctimas, informaron fuentes policiales.
