En el periodo comprendido entre el 2001 y el 2005, la venta de equipos de GNC se multiplicó en la Argentina en proporciones extraordinarias y representó un gran "boom" de ventas. Luego el negocio decayó y el síntoma más evidente fue el cierre de 26 talleres en San Juan. A 5 años del inicio del declive, vuelve a renacer el negocio de la mano de una brecha cada día más amplia entre los precios del GNC y los combustibles líquidos (ver recuadro), según reconocieron 5 de 7 comerciantes consultados por DIARIO DE CUYO, que dicen que es evidente un repunte en las ventas, y otros -los más cautelosos- sólo hablan de "más consultas".

La conveniencia que implicaba convertir un vehículo naftero a GNC derivó en que muchas personas decidieran invertir en la compra de equipos de gas natural comprimido y colocárselos a sus automóviles, para así ahorrar en gastos de combustible.

La saturación en el mercado y los aumentos que tuvieron los equipos provocó que muchos talleres que hacían el servicio cerraran: En el 2005 habían 40 locales y hoy apenas son 14.

Las que aumentaron a medida que el GNC se imponía como combustible barato, fueron las estaciones de servicio, que en la provincia ya suman 39, según el Ente Nacional Regulador del Gas.

Desde Segas, señalaron que "están aumentando de a poco las conversiones. El mes de diciembre fue bueno y a diferencia de lo que ocurría en los últimos años, enero también fue bueno y febrero también viene bien y eso nos llena de expectativas".

El tubo de gas base -el más chico y usado- de 10 m3, que equivale a unos 12 litros de nafta -con instalación y oblea incluida- se consigue en los comercios locales a unos $2.600. Los precios aumentan a medida que aumenta la capacidad del tubo de gas y si el auto es con inyección electrónica el valor de un tubo base ya asciende a los $3.800.

El más buscado por los remiseros, taxistas y fleteros es el de 16 m3, que tiene una autonomía de unos 200 Km en ruta y en zona urbana unos 140 Km.

"Lo que se está poniendo mucho son equipos para remises, que como andan más horas por día que un vehículo común buscan la economía y ahorrar en ese gasto. Lógicamente que ya no hay un "boom" de ventas como hace algunos años, pero notamos que la gente está percibiendo que el GNC no aumenta tanto el precio, como si lo hacen las naftas", aseguró Enrique Ortíz, de GNC Centro.

Una traba para la adquisición de equipos de GNC es lo acotado de la financiación, con pocas cuotas y en la mayoría de los casos sin interés.

Jorge Moncunill, propietario de un taller en la zona de Concepción, señaló que "hay más demanda, todavía no es para volverse loco, pero notamos una reactivación en el negocio. Esta última semana colocamos 4 equipos, y antes apenas llegábamos a uno y con suerte dos".

La mayoría de los comercios coinciden en que "hay una recuperación que se traduce en un incremento paulatino de ventas".

Sergio, de GNC Ortíz, aseguró que "consultan mucho, pero todavía si bien las ventas subieron necesitan de otro empujón de las naftas y eso aumentaría las conversiones".

Otros comerciantes -a pesar de que la demanda crece- todavía se muestran cautelosos y a la espera de que el repunte sea más evidente.

"Todavía no notamos un crecimiento importante, si es verdad que hay más consultas pero en ventas repercutió todavía poco. Acá hay una situación concreta y es que existen muchos equipos instalados, el mercado está algo saturado y nunca se acercará al boom de equipos que se vendieron en el 2003 o 2004", remarcó Roberto, desde Savino Pugliese GNC.

También en el taller GNC.com, Eduardo comentó que "hay más consultas, pero no hay un boom". Es evidente que la gente nota que las naftas escalan todos los días un poco más, pero los talleres no tienen una financiación que sea el gancho perfecto para que se concreten más operaciones.