"Por cómo actuaron, es evidente que alguien mandó a matar a mi papá. Estamos convencidos que fue así. No fueron a robar, la misión de esas personas era matarlo", dijo ayer María, la hija mayor de Antonio González, el empresario asesinado de un balazo en la cabeza el viernes último en su oficina en el centro capitalino. La chica contó que su padre no tenía otros enemigos más que ese empresario bonaerense, "el único conflicto grande era con esa persona porque había mucho dinero en juego por la finca de Pocito".

Un poco más serena tras el sepelio de Antonio González ayer tarde, su hija mayor María (34) confesó que su familia está destruida. "Mi padre era un hombre de trabajo, jamás le hizo daño a alguien. Somos siete hermanos, además mi papá tenía muchos amigos, así que no vamos a dejar que esto quede así y vamos a luchar para que se llegue a la verdad", señaló.

Según ella, su familia está convencida que fue un crimen por encargo. Y sobre esto apuntó a un empresario bonaerense al que su padre le alquiló una finca en calle 17, Pocito. González empezó a cultivar olivos, pero le sumó la cría de cerdos y ese originó una disputa con el dueño, quien le prohibió la entrada. "Mi papá invirtió mucho dinero en ese proyecto. Llevó una terrible lucha judicial para volver a la finca. Ese hombre llegó a amenazarlo, y lo presionaba. Mi papá le dijo de frente que era un delincuente. El día del Padre, mi papá nos contó a todos que había salido la resolución judicial que lo autorizaba a entrar de nuevo a la finca y que se venía otra instancia judicial para que cobrara algo de 250.000 dólares por el daño y el perjuicio que le habían causado. Es que perdió muchos animales y su producción de olivos. El único conflicto grande era con esa persona porque había mucho dinero en juego por esa finca, y sé que lo presionaban para que frenara la demanda o arreglara por menos plata".

Aunque la policía no descarta el móvil del robo, Emanuel González declaró que los dos sujetos que entraron al local de Libertador 676 Oeste, casi España, nunca exigieron dinero. Eso fue el viernes a las 21. Dentro del inmueble estaba su padre, Antonio González, y un hombre de apellido López, quien pidió reunirse para entregarle 3.000 pesos. Lo cierto es que Emanuel salió a atender cuando sonó el timbre y ahí se encontró con esos dos sujetos, uno de los cuales iba a armado y con quien se trenzó en lucha. En medio del forcejeo, salió Antonio González y el delincuente le largó los tiros: uno le pegó en el tobillo derecho, otro en el muslo izquierdo y un tercero en la frente, que lo terminó matando. Curiosamente, al hijo no lo hirieron. El segundo desconocido intentó herirlo con un arma blanca, pero no alcanzó a tocarlo. Después, los agresores fugaron sin llevarse nada.

"Pudieron haber matado a mi hermano, pero le dispararon sólo a mi papá. Es verdad que si querían matarlo, lo podrían haber hecho en otro lugar. Pero para mí que está armado inteligentemente para hacerlo aparecer como un robo y un hecho más de la inseguridad. Pero no fueron a robar nada, la misión de esas personas era matar; además cualquier sabía que mi papá jamás manejaba dinero en esa oficina", aclaró María González.

Hasta anoche, el único detenido en relación al crimen era Leandro Jara (23), detenido el sábado en el Bº Natania VIII, Chimbas, reveló la policía. Lo vinculan porque fue reconocido a través de fotos. Sospechan que es el sujeto que entró con el cuchillo, acompañando al homicida. También se supo, a través de fuentes judiciales y policiales que la imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en España y Libertador, y otras dos colocadas en las cercanías registraron el momento en que los dos sujetos suben a un auto y fugan por España y luego toman por Ignacio de la Roza al Oeste. Ese auto era buscado, al igual que otro sospechoso.