Es el momento. Si el partido de la fecha pasada contra Ferro podía ser el de la esperanza, el de hoy contra Huracán es el partido de la supervivencia para Sportivo Desamparados. Es por eso, que a las 15.30 cuando se presente ante El Globo en Parque Patricios, el único verbo que podrá conjugar el conjunto puyutano será el de ganar. Otra no le sirve si es que pretende tener opciones de salvación para las tres fecha finales que le quedarán después de hoy. Al menos, los números dicen eso y a eso tendrá que aferrarse porque futbolísticamente la crisis de Sportivo es demasiado pesada de sobrellevar y la cantidad de partidos que ha perdido, han mellado su propia autoestima. Ese tal vez sea el principal rival de este momento de Desamparados: el propio Desamparados.
En la semana, el técnico Arzubialde intentó levantar la moral de su grupo. Apostó a la fortaleza para capear el momento y a la personalidad del plantel para cambiar este presente. Desde lo futbolístico, Arzubialde decidió algunos retoques que parecen menores pero que no lo son tanto ya que contará con Federico Rosso en la defensa, sabiendo que el rosarino ha sido muy criticado en toda la temporada pero que en la cancha es clave. En el medio estará el otro cambio y será el ingreso de Emmanuel Campo por el intrascendente Drocco, quien nunca más recuperó el nivel de la primera parte del año. El resto, igual. Sabiendo que no habrá presión como local, Desamparados intentará jugar con la ansiedad de un Huracán que está al borde de caer en la pelea por la permanencia. Ese es el juego de Sportivo. Afirmarse en defensa, pelear en el medio y no perdonar en el ataque. Hoy, ante Huracán, el Puyutano se juega una de las últimas cartas. Tal vez, la más importante.
