Un oficial y un sargento de la Comisaría 10ma de 25 de Mayo fueron suspendidos tras protagonizar un escandaloso accidente el último fin de semana en 9 de Julio: los dos superaban el límite de alcohol en sangre cuando chocaron en una camioneta Chevrolet S10 policial, supuestamente, en una persecución.
El hecho generó tal malestar, que incluso el ministro de Gobierno, Adrián Cuevas, dijo públicamente que los efectivos deberán pagar por los daños si la investigación interna revela que fueron culpables.
Los uniformados en cuestión son el oficial ayudante César Ávila (30 años, unos 7 en la Fuerza) y el sargento Julián Ochoa (45 años, 22 de servicio). Fuentes ligadas al caso dijeron ayer que ambos estaban desde diciembre pasado en la Comisaría 10ma y provenían de las seccionales 2da y 17ma, respectivamente.
El escándalo se desató el último sábado a las 6.45 cuando el móvil Nº64 de la comisaría tuvo un accidente fuera de su jurisdicción: en ruta 183 y callejón González, 9 de Julio. Altos jefes policiales indicaron que el oficial habría dicho después del siniestro que mientras patrullaban vieron un auto sospechoso y como no se detuvo, comenzaron a perseguirlo. Una primera pericia estableció que los efectivos circulaban a elevada velocidad hacia el Oeste por ruta 183 y al llegar a una curva, la camioneta ingresó a la banquina y recorrió unos 100 metros. Después, el rodado se cruzó de carril, arrancó una pilastra de luz de un vecino, chocó con un árbol y terminó de costado en una cuneta. El saldo: los efectivos golpeados y destruida la camioneta con todo el equipamiento. Los daños fueron valuados en $350.000.
La sorpresa llegó con el dosaje de los policías. A Ávila le dio 0,58 g de alcohol en sangre y a Ochoa 0,69, informó Mauricio Solano, titular de la Subsecretaría de Control de la Seguridad Pública que investiga el caso. A saber, para cualquier automovilista lo máximo permitido por la Ley de Tránsito es 0,50 g: por encima de ese nivel las facultades psicomotrices disminuyen, lo que hace peligroso manejar.
‘Es un hecho indignante y se está tratando de establecer por qué los dos estaban en ese estado. Hemos pedido a Gendarmería que investigue para no dejar lugar a dudas, pero ya el jefe de Policía los suspendió. Se les quitaron las armas, sus credenciales y no cobrarán el sueldo’, indicó Solano.
