Han pasado más de un siglo y medio y el pensamiento del Maestro de América, Don Domingo Faustino Sarmiento, no ha perdido vigencia alguna, por tanto es importante recordarlo y es oportuno en estos momentos en que saliendo de agosto, dónde recordábamos a la Enseñanza Agropecuaria, y entrando a septiembre, donde se acumulan una serie de celebraciones muy caras a nuestros sentimientos, como son entre otras, la fundación de la Quinta Normal Agrícola de San Juan, hoy nuestra emblemática Escuela de Fruticultura y Enología, y la celebración del Día del Enólogo en nuestra provincia, en estrecha vinculación con la anterior, que tienen su génesis en el Genial comprovinciano.
En el discurso inaugural de la Quinta, el 7 de septiembre de 1862, Sarmiento al hacer referencia del brindis con un vino de su terruño, que había promovido en presencia de altas autoridades de nuestro país y embajadores de Francia y Gran Bretaña entre otros ilustres personajes en Buenos Aires, pero con resultados tan negativos por su mala calidad que llegaron a expresaba "…que había intentado envenenarlos, tan triste figura hacía el mejor de nuestros vinos, al lado del Oporto, Burdeos, Borgoña, etc., etc.. Os confesaré que tomo en mi mesa vino de Mendoza, por qué el amor a su país (a mi provincia) no puede llevarse al extremo de tomar diariamente semejante brebaje” continuaba señalando ¿Por qué no hay buenos vinos, en país tan favorables a la cultura de la vid?
Sarmiento fue uno de los más grandes promotores de la enseñanza agrícola en Argentina, impulsando nuevamente la idea de desarrollar el potencial existente que Belgrano (1750) en épocas de la Colonia y luego Rivadavia (1823) en los albores de nuestra República habían visto trunco sus intentos de establecer Escuelas de Agricultura en Buenos Aires, lo logrará no sin grandes esfuerzos y contratiempos, en Mendoza (1853) y luego en San Juan (1862) con sus memorables Quintas Normales, recurriendo al francés Amado Pouget en la primera y al alemán Enrique Roveder en la segunda, para concretar nuevos proyectos y siempre dentro la idea de que "…un país no puede entrar en la vía de los progresos agrícolas, sino cuando se han estudiado científicamente las propiedades de su suelo en sus relaciones con las condiciones atmosféricas y son al mismo tiempo, conocidos los poderosos auxilios con que las artes modernas ayudan al trabajo del hombre cuando se aplica al cultivo de la tierra.”
Si analizamos el pensamiento de Sarmiento vemos que actúo coherentemente durante su Presidencia y en 1870 sumará la enseñanza profesional de la Agronomía, en los colegios nacionales de Salta, Tucumán y Mendoza, de dónde saldrán los primeros ingenieros agrónomos del país, otro tanto hará pero con la Minería en San Juan y Catamarca.
Los cambios de gobiernos, de ideas y de pensamientos se irán sucediendo y la suerte que corren estas obras trascendentales en la vida del hombre, sufrirán el impacto de diversas maneras, pero tendrán en la indomable energía que puso de manifiesto en todos sus actos el ilustre sanjuanino para defender sus ideas para el desarrollo de la Patria y del hombre argentino. Lo veremos transformarse en un apasionado luchador, sin que le importen opiniones, comentarios o amenazas, porque el eminente pedagogo sabe que la única forma de atacar la ignorancia y la pobreza del pueblo está en las aulas, donde la instrucción pública está presente para alcanzar progresos necesarios.
En San Juan, lo veremos en su última visita reclamando por la reactivación de su Quinta Normal Agrícola que como corolario obtendrá su traslado y refundación en 1885 en Desamparados, dónde hasta el presente la encontramos como la Escuela de Fruticultura y Enología a partir de 1940 en que se traslada de Mendoza a nuestra ciudad la Escuela de Enología, la primera en el país creada en 1897 sobre las bases de la Quinta Normal de 1853 de inspiración netamente sarmientina y que encontrara eco en el gobernador Pedro P. Segura y su ministro Vicente Gil.
Esta feliz unión de dos obras de raíces sarmientinas, nos permitió contar con un establecimiento de formación técnica enológica que fue durante 56 años orgullo de la provincia, pero lamentablemente a partir de 1996, al poco tiempo de su regreso a jurisdicción provincial, se la priva de formar los enólogos sanjuaninos creándose otra institución separada de sus raíces y queda nuevamente como escuela agrotécnica (de nivel medio) formando técnicos en agro e industrias. Pero las esperanzas siguen firme de quienes queremos ver concretada nuevamente aquella trascendental unión en "… la grande escuela de la agricultura de San Juan, la pepinera de las culturas industriales, de las viñas…” como la soñara su creador "…el cerebro más poderoso que haya producido América” en los dichos del doctor Carlos Pellegrini.
