Facebook es un sitio web de redes sociales y en los últimos tiempo se ha convertido en la red social de mayor crecimiento en Internet . Según sus estadísticas tiene más de 200 millones de usuarios en todo el mundo y la mitad de ellos ingresa al menos una vez al día a la comunidad.
Facebok es una herramienta interesante y útil. La gente utiliza Facebook para mantenerse al día con sus amigos o compañeros, compartiendo fotos, enlaces, videos, y organizar reuniones etc.
Cualquier persona puede hacerse miembro de Facebook, lo único que necesitas es una dirección de correo electrónico.
Facebook, que nació en 2004 de la mano del estudiante de Harvard Mark Zuckerberg, como un lugar para que los universitarios se mantuvieran al tanto de la vida de sus amigos y ex compañeros de estudios.
En ese contexto surgieron las redes sociales en línea , sitios que permiten generar un perfil público, donde el usuario ofrece datos personales y accede a diversas herramientas para interactuar en línea con otras personas, mantenerlas al tanto de su quehacer cotidiano, conversar y demás.
La irrupción de estas redes sociales despertó amores y odios. Están los que defienden el carácter comunitario de estos sitios y basan sus argumentos en la capacidad para compartir materiales, organizar grupos y conocer a otros usuarios. Sin embargo, quienes se oponen a esta tendencia virtual fundan sus opiniones en el carácter público que adquiere la privacidad, la divulgación de los datos personales y el uso que de estos pueda llegar a hacerse.
Lo que no todos los usuarios tienen en claro es que una página personal en Facebook, es una ventana al mundo. Si las opciones de privacidad no se configuran correctamente, muestra a cualquiera dónde nació ese usuario, dónde trabaja, quiénes son sus amigos, qué música le gusta, qué hizo el fin de semana y con quién, por ejemplo.
También hay información falsa: cualquiera puede crear un usuario en una red y elegir el nombre que desee. Por ejemplo, un perfil de Messi o de Cristina Fernández de Kirchner y su esposo: no hay manera, con las herramientas del sitio, de comprobar si son verdaderos o no.
Qué hay que saber para no correr riesgos
La privacidad casi siempre sale lesionada cuando nos suscribimos a una red social. ¿Por qué? Porque saber de nosotros constituye el negocio de Facebook y de otros servicios de ese tipo.
Para proteger nuestra privacidad, la seguridad personal y patrimonial de nuestra familia, sólo tienes que setear tu "presencia social virtual".
1. Hay dos clases de perfiles: públicos y privados. Los públicos son visibles a todos los suscriptos a esa red social. Lo mejor es crear un perfil privado, que sólo será accesible a nuestros contactos o, como se dice en Facebook, "amigos".
Nunca hay que revelar nuestra dirección postal, teléfono, celular, datos patrimoniales, números de cuentas de banco, tarjetas de crédito, documento de identidad y así. No importa si nuestro perfil es privado. Un "amigo" puede replicar esta información en su perfil público sin mala intención, poniendo nuestros datos al alcance de todos los demás usuarios.
Al subir información a Internet perdemos todo control sobre ella, no es culpa de Facebook, es la naturaleza de Internet en particular y las computadoras en general. Copiar una foto, un video o un texto es muy sencillo, y puede hacerse desde cualquier lugar del mundo donde haya conexión. Nuestros datos (fotos, videos, texto, información personal) pueden enviarse además por e-mail , pasarse por chat o subirse a un blog .
Hay que considerar que todo lo que subimos a Internet se convierte en cosa pública.
– Perfil: No cargar el material que no estaríamos dispuestos a mostrar a desconocidos. La regla es: si podemos decirlo en público, si podemos mostrar esa foto o video a cientos de miles de desconocidos, entonces es lícito subirlo a Facebook. Si no, mejor pensarlo dos veces.
– Fotos y Videos: Asegurarse de que no estamos poniendo en evidencia nuestra dirección postal, los horarios familiares, la escuela a la que van nuestros hijos, la existencia de un patrimonio que pudiera tentar a sujetos malintencionados.
No publicar fotos de nuestros hijos menores de edad. Nunca, por ningún motivo, hay que subir fotos de los hijos de nuestros conocidos, familiares o amigos. Debemos tener siempre presente que esa potestad es exclusiva de sus respectivos padres.
– Documentos: Los documentos de cuyo copyright depende nuestro sustento o el de la empresa para la que trabajamos. Si los subimos a Internet, perdemos control sobre ellos. Aunque hagamos diez demandas judiciales luego, ese diseño, canción, video, imagen o texto pueden replicarse un millón de veces en menos tiempo del que lleva decir: "¡Te veré en la Corte!".
– No hay que informar cuándo nos vamos de vacaciones o de viaje ni por cuánto tiempo ni a dónde.
