El Partido Socialista Español (PSOE) logró que se aprobara la reforma laboral en la Comisión del Congreso únicamente con sus votos y gracias a las abstenciones de los nacionalistas. Ahora el proyecto pasará al Senado, pero el resultado político de este trámite es una nueva victoria pírrica de un gobierno que en tiempo de crisis, es incapaz de sumar votos de izquierda o derecha.

La Encuesta de Población Activa ha vuelto a defraudar las expectativas de José Luis Rodriguez Zapatero. A pesar de sus mensajes optimistas que vaticinaban una reducción de desempleo, el número de desocupados en España sigue creciendo. Si el primer trimestre de 2010 cerró con más del 20% de la población activa en situación de desempleo, en los tres meses siguientes la situación no ha hecho más que empeorar. Entre abril y junio el número de desempleados aumentó en 32.800 personas y roza ya el 20,1% de la población activa, más de un punto por encima del 19% que, de media preveía el Gobierno para este año. El número de hogares con sus miembros activos ha superado en el segundo trimestre del año los 1,3 millones, hasta situarse en 1.308.300.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado su informe sobre la problemática situación económica española -elaborado por los especialistas de la institución-, y advierte claramente sobre el peligro de una recuperación económica débil y frágil. Como ya adelantó en mayo pasado, el FMI considera que la economía de España se enfrenta a una larga lista de graves retos entrelazados: un disfuncional mercado de trabajo, el final de la burbuja inmobiliaria, un gran déficit fiscal, grandes niveles de endeudamiento del sector privado, crecimiento anémico de la productividad, débil competitividad, un sector bancario con grandes falencias y difíciles condiciones financieras.

Resulta lógico que un gobierno que en tiempos de crisis se comporta sin un plan confiable no pueda lograr apoyos. La existencia de una reforma laboral no es motivo suficiente por sí sola para generar empleo. Las empresas contratarán trabajadores cuando se reactive la economía hasta niveles que lo hagan necesario. Hasta entonces, las futuras medidas laborales tendrán un efecto de estímulo mediatizado por el contexto de una crisis que sigue sin ser combatida con un plan integral de reformas estructurales.