La jueza federal María Servini de Cubría denunció ayer que la policía encontró un micrófono oculto dentro del teléfono de su despacho del Palacio de Tribunales y lo vinculó con investigaciones que está llevando sobre temas electorales, como los gastos de campaña.
Lo tomo como una intimidación", le dijo a DyN Servini, jueza con competencia electoral, quien además alertó que "entrar a los despachos es muy fácil" en los tribunales. "Me llamaba la atención que había cosas que se publicaban en los medios sobre conversaciones que habíamos tenido en mi despacho con mi secretaria, solo entre ella y yo, y que al día siguiente habían trascendido en los medios. Los temas que hablamos era sobre los gastos de la campaña electoral", sostuvo Servini de Cubría.
La jueza vinculó el espionaje con otros dos hechos: el robo de expedientes de la caja fuerte de su despacho, ocurrido en mayo pasado, y con una denuncia en su contra que presentó un particular por una causa de 1994, en la que la abogada del acusados fue la actual diputada del Frente para la Victoria e integrante del Consejo de la Magistratura, Diana Conti.
La jueza investiga, por ejemplo, los gastos de la campaña presidencial de la actual primera mandataria, Cristina Fernández, y en ese sentido recientemente requirió a su colega Norberto Oyarbide información sobre la causa de la "mafia de los medicamentos", ya que desde ese sector habría habido aportes al kirchnerismo.
Más aún, uno de los involucrados en el caso de los remedios es el ex Superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, uno de los recaudadores para aquella campaña. Los abogados de Servini, Gabriel Cavallo y Pablo Jacoby, presentaron ayer una denuncia por el hallazgo del micrófono ante el juez federal Julián Ercolini, que también investiga el robo de expedientes de mayo pasado.
"Cada tanto hago revisar el despacho y ayer personal de la Policía Federal Argentina encontró dentro de la caja del teléfono un micrófono que fue secuestrado y entregado a la Justicia", relató Servini.
La magistrada sospechó en los últimos días que podría estar siendo espiada cuando leía en los diarios temas que sólo había hablado en su despacho con sus colaboradores, por lo que pidió que la Policía inspeccione su oficina. Personal de la fuerza de seguridad federal inspeccionó el despacho que la jueza tiene en la planta baja del Palacio de Tribunales y halló dentro de uno de los teléfonos una pequeña caja negra con dos cables y una antena.
Fuentes de la investigación confiaron que se trata de un aparato importado, de un alto costo económico pero no moderno. Por otra parte, la jueza también halló una llave de su escritorio rota pero sin que se le haya robado nada.
"Lo tomo como una intimidación. Nosotros sabemos que los teléfonos se toman desde otro lado", dijo la magistrada en referencia a que las "pinchaduras" de las líneas se hacen de manera externa, por parte de, por ejemplo, personal de inteligencia, por lo que entendió que en este caso alguien ingresó a su despacho.
