El humo de los asados aromatizó inconfundiblemente varios campings, mientras que las risas de los que disfrutaron del feriado musicalizaron estos espacios. Y a pesar de que hubo trabajadores que festejaron con sus compañeros de trabajo, hubo otros que eligieron pasar el Día del Trabajador con sus familias. Dijeron que aprovecharon el día para disfrutar con sus hijos ya que en la semana pasan pocas horas con ellos.
Las mesas de los campings estuvieron llenas y hubo momentos en los que los parrilleros no daban abasto. Es más, hubo familias que compartieron el espacio para preparar los alimentos.
Roberto Linares llegó al camping del Sindicato Empleados de Comercio (SEC) con su señora y sus dos hijos. Ocupó una mesa y unas sillas y esperó al resto de la familia. ’Otros años vine sólo con mis compañeros de trabajo y ellos se quedaban en casa. Pero esta vez, preferí almorzar con mi esposa y mis hijos que es para quienes trabajo todo el año’, dijo el hombre que es de Rawson y que cumplió el rol de asador. Junto a ellos, otro que eligió a su familia fue Germán Esquivel quien llevó hasta el perro para que los chicos tuvieran con quien jugar. Llegó cerca del mediodía con el auto cargado de alimentos y juguetes. Y mientras los chicos descargaron las cosas del vehículo, él prendió el fuego para el asado.
Además de las numerosas familias también hubo trabajadores que optaron por almorzar con los hijos y con los compañeros de trabajo a la vez. Sergio Tejada contó que sus compañeros fueron en familia y que llevaron hasta una bebé de dos meses.
Otro de los campings que mostró una postal similar fue el de ATSA donde todas las mesas también estuvieron llenas. Y hubo algunos que hasta llevaron la cuna para que los niños durmieran tranquilos la siesta. Ahí, además de los asados los trabajadores llevaron música para alegrar el festejo.
’Por ahora está la música tranquila. Estamos escuchando bachata’, dijo Rubén Orlando,m uno de los trabajadores, pero contó que después del almuerzo iban a bailar con la familia. Por eso llevaron la computadora llena de música movida. Y mientras las mujeres tomaron mate y compartieron largas charlas, los niños no pararon de jugar a la pelota y a las balitas.
