¿Cómo está parada hoy la economía argentina, en un año electoral?
-Si vemos el momento, está bien. Los salarios del sector promedio de la economía están más altos que en el 2002, pasaron de 300 dólares a 1.200 dólares por persona. Los que están un poco mal son los que están en negro, unos 5 o 6 millones de personas, pero ahí hay mucho subsidio, planes sociales, de manera que esa gente tampoco se siente mal. El empresariado está mejor que antes: las 500 empresas más grandes del país en la época de la convertibilidad tenían ganancias por 7.500 millones de dólares promedio por año, ahora están en los 20 mil millones de dólares, salvo el sector servicios -gas natural, electricidad- que es el que no gana nada, y es más, pierde. Y en el campo, una hectárea de soja valía 4.000 dólares en el 2003, ahora vale 15 mil dólares. Los campos de cría aumentaron en igual proporción, y los campos intermedios para trigo valían 2.000 dólares y hoy valen 7.000.
Pero no hay que creerse que está todo bien. Esto no es producto de un gobierno bueno. Es producto de que todos los países de Latinoamérica han crecido igual y han tenido ganancias las empresas y han mejorado los ingresos de los asalariados y de los agricultores, como ocurre en Chile, Perú, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Nosotros estamos octavos en ese conjunto de países que han mejorado. O sea que no somos los mejores, no lo hacemos nosotros. Viene de afuera. Hasta el mismo De la Rúa hoy sería una persona que la veríamos mejor. Este gobierno pudo hacerlo, pero también tuvo condiciones muy favorables.
-¿Si no está todo bien, cómo viene el futuro?
¡Ahora viene el lado oscuro de la Luna! Estamos bien, pero hay que arreglar varias cosas. Dejando de lado que hay que hacer inversiones en los sectores productivos en el interior del país para que haya un desarrollo más armónico, es evidente que hay que reorientar la macroeconomía: Hay mucho gasto público, con impuestos distorsivos enormes. El gasto público pasó de 28% del producto al actual 47%. Son 20 puntos más que en el 2003 y es insostenible. Se sostiene con el precio de la soja que le saca muchos recursos al agro, por la expropiación de las AFJP, el impuesto al cheque que era por un año y sigue, y nada de eso alcanzó. Sacan reservas del banco central mediante ganancias contables que se monetizan, o mediante adelantos transitorios.
Por eso es que la inflación en vez de ser como en los países latinoamericanos, del 4 o 5% anual; esta alrededor de 23 o 25%, 5 veces más. La inflación es producto de usar dinero del banco Central para financiar gasto público insostenible. El gasto público en el 2010 estuvo en 160 mil millones de dólares, en el 2003 había estado en 28 mil. Más de 90 mil no se puede gastar.
-¿Y cómo se corrige?
-Como en Grecia. El método de Cavallo que era bajar el sueldo a los empleados y jubilados, no creo que nadie lo quiera aplicar. El otro método es la licuación. Pero es difícil de decir como va a ser porque es impronosticable, cada uno encuentra una solución. Se puede ahorrar mucho con los subsidios que son un gasto público importante. Si se aumentaran las tarifas de los servicios públicos se diluirían mucho los subsidios.
-¿Y cómo se le explica a la gente que le van a subir la luz y el gas?
-Bueno, hoy no se paga nada. Una familia tipo en el año 2001 gastaba 14 % en servicios públicos, y alimentos y bebidas eran $300. Ahora alimentos y bebidas subió 350%, electrodomésticos subió 200% y los servicios públicos aumentaron 34%. Entonces ahora pesa 5% en la canasta de la familia tipo. Se está regalando mucho y por eso es que la demanda aumenta mucho porque es lo más barato que hay en el mundo. Y eso era con el petróleo en el 2001 a 26 dólares, ahora está en los 80 dólares. Si ajustáramos un pequeño porcentaje los servicios deberían pesar hoy un 25% de la canasta.
-La presidenta ha dicho que no va a haber ajuste, entonces ¿qué va a pasar?
-Hay una forma, que es la explosión final. Puede tardar más. El timing no se sabe. Si uno no lo va corrigiendo a medida que se va desviando, en algún momento se encuentra con el problema. Ahora, en un año de elecciones no me parece justo pedirlo. Se va a hacer cuando las elecciones no afecten tanto al voto político, por lo tanto este año no tenemos ninguna expectativa de que haga nadie ninguna corrección.
.-¿Y cómo continuará nuestra relación con Brasil?
-Brasil tiene un inflación que a ellos les preocupa, del 5,5% anual, por lo tanto van a frenar el crecimiento para no entrar en una inflación mas alta y por lo tanto nos van comprar menos. Ahora que tuvimos el tipo de cambio del real alto no alcanzó para compensar el déficit que Argentina tiene con Brasil porque las inversiones se hacen allá. Todas las industrias grandes se establecieron en Brasil. Allá hay mas garantías, no hay devaluación cada 10 años, no hay cambio de reglas. Y tienen que exportar de allá para acá, porque antes el comercio generaba inversiones, ahora es la revés, las inversiones generan comercio.
-Para atenuar ese déficit Argentina puso límites a las importaciones ¿qué riesgos se corren?
-Cuando uno pone límites, seguro nos ponen otro límite igual y los dos terminan perdiendo. Tampoco podemos tener tanto déficit con Brasil, lo que pasa es que no hay remedio porque nos dormimos 8 o 10 años y las inversiones ya se realizaron en otro lado.
-¿Y con el combustible? Usted hace rato que viene advirtiendo que faltará.
-El abastecimiento va llegando a un punto complicado y en el invierno se puede complicar mucho mas. Y lo mismo pasará con el gas natural, hay muchos cuellos de botella porque no se invirtió a tiempo. Para producir más gas son 4 o 5 años desde que se explora, se encuentra, se explota y se pone en la red. Estamos comprando gas a Bolivia que sale muy caro porque se hizo contrato indexado con el precio del petrolero y no por el precio del gas. El petróleo subió, en cambio el gas está más barato porque se descubrió un yacimiento en Estados Unidos, pero no nos dimos cuenta de ajustar por el gas! Tenemos que sacarnos la careta de que le pagamos a Bolivia 7 dólares y aquí se cobra a 50 centavos.
A la industria que paga más, cuando llega el invierno se le corta y se vende todo a 50 centavos a la clase media y alta, porque en las villas usan garrafa.
-¿Sigue difundiendo el índice de inflación después que fue multado por el Gobierno?.
-Sí. Ahora la comisión de Libertad de Expresión de Diputados, donde está Patricia Bullrich, va a dar a conocer los números. van a hacer el promedio de todos los que hacemos los índices. Y si hay alguna queja, que se dirijan a esa comisión.
-¿Qué piensa de que un economista sea candidato a vicepresidente con Alfonsin?
-Cuando fui viceministro de Economía lo nombré a él (Javier González Fraga) en el Banco Central. Tuve cierta resistencia en su momento pero yo lo impuse porque éramos muy amigos y es confiable. Es una persona que redondea dos aspectos: Uno, tiene conocimientos claros de economía y sobre todo de finanzas y además, tiene capacidad de comunicación con todos los niveles económicos sociales. Son 2 condiciones esenciales para ser político. Es una buena noticia y puede ayudar a que Alfonsín tenga mucho más apoyo del 28% de independientes que no saben a quién votar. Pero para eso el radicalismo tendría que volverse más hacia Alvear y la línea de populismo, que a partir de 1947 quedó destruida. Ellos tendrían que recuperar el alvearismo como un radicalismo más ortodoxo.
-¿A quién ve como opositor fuerte?
En este momento es Alfonsín el opositor fuerte, pero cualquiera puede capitalizar el descontento que hay con el método y las formas. Este nombramiento de Alfonsín es para captar a ese 28% de la clase media independiente que no es radical ni es la Cámpora, y eran de Reuteman y de Macri pero que ahora no tiene candidato. Es un 28% que es quien define la elección, y que está como oveja sin pastor. El pastor puede ser González Fraga.
