El capitán argentino de Copa Davis, Daniel Orsanic, confió ayer que el equipo está ilusionado con avanzar a la quinta final en la historia del tenis nacional y que tiene chances de conseguirlo, pero le tiró el peso de la responsabilidad a Bélgica por ser local y porque cuenta con David Goffin, el mejor jugador de los que juegan en la eliminatoria.
Instantes después de dar por terminada la segunda práctica de la jornada en un Forest National vacío y en medio de las obras para ponerlo en condiciones, Orsanic atendió a DyN con el mismo discurso pausado con el que se dirige a los jugadores del equipo. Piensa cada palabra, se toma un segundo de más para que su frase refleje exactamente lo que piensa y asegura que los jugadores y el cuerpo técnico se ganaron el derecho a soñar con la final, aunque advierte que más allá del resultado el objetivo es transmitir valores. “Esto es un medio para transmitir valores. La sencillez, la idea de equipo, la humildad, eso es lo que más nos reconforta”, repitió.
El exdoblista hablaba apenas unos metros atrás de Leonardo Mayer, Federico Delbonis, Diego Schwartzman y Carlos Berlocq que charlaban y se divertían.
El buen clima y la idea de horizontalidad dentro del equipo es la base sobre la que Orsanic y los jugadores construyeron un sueño que después de ganarle a Serbia dejó de ser una quimera. “Nosotros nos ganamos el derecho a soñar. Tenemos posibilidades y estamos ilusionados, pero la responsabilidad es de Bélgica, porque juega de local y porque tiene al mejor rankeado (Goffin)”, contestó Orsanic sin vacilar para responder si el equipo podría sentir la presión de ganar. Desde el apabullante triunfo ante Serbia en Tecnópolis que Orsanic tiene en mente repetir todo. Que Mayer y Delbonis jueguen los singles del viernes y que el correntino y Berlocq sean los doblistas. Sólo un partido muy extenso y extremadamente desgastante de Mayer lo inclinaría a modificar el dobles.
Optimismo e ilusión son sinónimos para los argentinos a tres días de ir en busca de un nuevo capítulo histórico.
